Es difícil empezar a escribir algo cuando hay tanto que decir, más aún si se toma en cuenta que el tema afecta directamente a la ciudad y, por consiguiente, a sus habitantes…
El día Lunes 29 de Septiembre pude asistir a la exposición en que se presentó
El Plan Regulador Comunal vigente, creado el año 1990 en reemplazo de los planes anteriores de 1951 y 1970, rige desde ese entonces y ha sufrido 15 modificaciones, siendo la primera el año 1992 y la última el año 2006.
Punto aparte, y para ir directamente al tema de fondo, quisiera manifestar abiertamente mi cuestionamiento a la forma de hacer ciudad en Rancagua. Las modificaciones al Plan Regulador Comunal no son más que un lote de soluciones viales y zonificaciones que más que desarrollar un proyecto de peso, o una estrategia urbana integral, se muestra como un nuevo parche territorial. Por nombrar un ejemplo, cae en pequeñeces tan bizarras y caprichosas como pretender obligar a que edificaciones de 8 pisos lleven cubierta colonial. ¿Que acaso piensan que la gente va a reconocer las tejas en un octavo piso desde la vereda?… realmente ideas como ésta rayan en lo dramático, en lo poco fundamentado, en una errada forma de “asesorar” urbanísticamente a la ciudad.
Por otro lado, luego de analizar y leer el grueso de
Los objetivos de un Plan Regulador Comunal deberían enfocarse en hacer ciudades más amables, con una modernidad que las identifique, resguarde y equilibre. Ciudades que, a la larga, se desarrollen armónicamente a través del tiempo y sepan entenderse a sí mismas. De acuerdo a esto se podría desarrollar una política comunal más propositiva, que complemente tanto la tendencia histórica de la ciudad como su crecimiento y modernización, una capital regional importante en el soporte económico, social y cultural del país.
En ningún caso este tipo de visiones u objetivos se ven intencionados de manera concreta dentro del proyecto de modificación, ni tampoco dentro del Plan Regulador Total. Por el contrario sólo se esbozan y seudo-argumentan.
Sería necesario entonces plantear una reestructuración y, por qué no, un NUEVO PLAN REGULADOR COMUNAL, tomando en cuenta nuevos y mejores objetivos, controlando que realmente se lleven a cabo dentro del proyecto, y no especulando a través de modificaciones esporádicas. Ésta, creo, debería ser la verdadera labor de los Urbanistas, del Diseño Urbano, de los Arquitectos.
Pues bien. Como todo proceso de esta índole,
Finalmente, y pese a confiar por un momento en una sabia decisión de parte del Concejo Municipal,
Debido al empate, el Alcalde dirimió y señaló que "aunque no esté tan buena la proposición y haya que hacer cambios en el futuro, era preferible aprobarla" y por lo tanto se aprobó con 5 votos a favor y 4 en contra.
Sinceramente creo que es absolutamente injustificable el argumento dado por el actual Alcalde Carlos Arellano. No puede ser que Rancagua pague lo “no tan buenos” que son quienes diseñan la ciudad, no puede ser que se sigan aprobando trabajos mal hechos, y menos aún sabiéndolo… le pregunto a Arellano ¿Por qué dice usted que es “preferible” aprobarla? ¿Por qué se van a seguir haciendo “cambios” en el futuro y no ahora?
Junto a esto no deja de ser paradójico que el Alcalde Electo Eduardo Soto cometa su primer error sin ejercer aún el puesto, y que el Arellano cometa su último antes de dejar de serlo… Francamente señor Soto ¿Qué le llevó a aprobar la modificación? ¿No es mejor hacer un cambio real ahora y no esperar a la modificación Nº 17?
Me gustaría aclarar que esta crónica no tiene en absoluto un color político, ni mucho menos pretende generar un debate que caiga en discusión tan poco conciliable, lo que aquí se intenta es llevar a una reflexión acerca de los mecanismos que se están tomando para hacer “evolucionar” la ciudad, y exponerlos a través de una redacción directa, consecuente e imparcial.
Pienso que no es posible que la planificación y el diseño de la ciudad queden a gusto y criterio (si es que lo hay) de una o dos personas. Tampoco creo que sea culpa de nuestro actual o futuro alcalde saber qué es bueno o malo para la ciudad en términos urbanos, mal que mal claramente ninguno de los dos maneja el tema, y por lo tanto, menos aún sabrán si sus asesores hacen o no bien su trabajo…
En fin, frente a todo esto no sé que pensar, sólo sé que al parecer tendremos que acostumbrarnos a la idea de ser testigos de cómo se desaprovecha una nueva oportunidad de estructurar una propuesta seria y bien estudiada, no una menos mala que se puede arreglar luego… eso es volver a trabajar en lo mismo, volver a pagarle a la misma gente para que haga de nuevo lo que ya hizo mal varias veces antes… ¿No le llaman a eso círculo vicioso?



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