Rodrigo De Los Reyes Recabarren

In Memorian a Patricio Sobarzo Nuñez, acribillado en las calles de Stgo. de Chile


El pueblo –y la g80- lo celebró como si Colo Colo o la U. de Chile hubiesen logrado la Libertadores!!...la del ’73!!!...es cosa de leer los mensajes publicados en los blogs de las publicaciones –serias o faranduleras- del Reyno. Lo cierto es que el rechazo del Senado al ministro del Poder Judicial, Alfredo Pfeiffer, para integrar el exclusivo y poderoso Club del Tercer Poder del Estado, la Excma. Corte Suprema de Justicia, es una bienaventuranza que pocos creían posible.

El suceso, que tiene de los pelos a los “operadores del sector justicia”, aquellos que digieren la receta del “uno y uno” (no aprobada por las Convenciones Universales de DD.HHH.) desnuda una deficiente – y sospechosa asesoría a la Presidenta de la República- sino que una inmoral amnesia política.

Efectivamente, “Amnistía”, en el latín de Ulpiano y Fernández Concha es “amnesia”(olvido); y la Concertación - en sus sucesivos Programas de Gobierno(van cuatro)- ha propuesto al doliente pueblo chileno la derogación del D.L. 2191, conocido fatídicamente como “Ley de Amnistía”, que no es otra cosa que un “auto perdón” del Estado represor para dejar en la impunidad –sin castigo- aquellos crímenes brutales cometidos por sus agentes contra chilenos y chilenas; los que fueron secuestrados, torturados, y finalmente hechos desaparecer. Así de objetivo. El Ministro Pfeiffer ha sido partidario de aplicar la amnistía, renunciando a investigar los delitos denunciados, contraviniendo Tratados Internacionales (no los de Libre Comercio sino aplicando los de “Libre Impunidad” para los criminales); además de emitir contaminadas declaraciones que lo ligan “suavizando” el genocidio del pueblo judío como expresiones proferidas sobre antipatías políticas.

En esta oportunidad no podemos dejar de valorar el actuar de una clase política –ya sea por razones electorales (elecciones municipales y proximidad de parlamentarias) o por un mínimo de decencia y convicciones democráticas.

Sin embargo, no se puede dejar pasar que Senadores, elegidos por votos de obreros, pobladores, ciudadanos que sufrieron la humillación de la denegación de justicia que representa el juez Pfeiffer, reclamando para sí el haber sido víctimas de la represión, creen tener “salvoconducto” –horrorosa palabra dictatorial- para decidir enquistar en la administración de justicia chilena un profesional que abjura de los Tratados Internacionales y relativiza los crímenes de Hitler.

Nadie puede arrogarse –invocando haber sido víctima de las violaciones de los DDHH- la representatividad de los cientos de miles de víctimas de violaciones a los derechos inherentes al ser humano. Se podrá, con los reproches del caso, negociar cupos parlamentarios y cargos en el Gobierno, notarías y ministerios, pero negociar con el dolor, y más aún ¡¡con la muerte de los chilenos y chilenas victimizados por la tiranía jamás!! Lo dijimos ayer –incluso los parlamentarios que hoy olvidan- “la sangre de los caídos no se tranzará” Es así que, el rechazo al juez Pfeiffer a integrar la Excma. Corte Suprema no es un tema que él sea de derecha. Personalmente conozco jueces, abogadas y ciudadanos que son de derecha y que son dignos, capaces y honestos; respetan el derecho internacional, en definitiva personas que priorizan la justicia. El tema de fondo, que abordaré en otro artículo es que el Estado democrático tenga el coraje de derogar el D.L. 2191 de Abril de 1978, que nació como una expresión de fuerza y no de voluntad soberana. ¡Esa es una tarea pendiente contra la impunidad! Por tanto, con decisión y con la fuerza de la historia

“No, Señor Pfeiffer, Usted No puede ser un Juez de la Excma. Corte Suprema de Justicia Chilena de un Estado Democrático!!!"

VOLVER A PÁGINA PRINCIPAL