Según la tradición judeo-cristiana, Juan, llamado el bautista, profeta de su tiempo, bautizaba con agua: Lucas capítulo 3, versículo16 “Yo los bautizo con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo…”. La presidenta de la república en tanto, cuestionó el hecho argumentando “que no le parece positivo, no me parece que le haga bien a la democracia, a nuestro país, que en los espacios de diálogo puedan haber actitudes agresivas como ésta"(
Puede ser que esa tradición tan poderosa, produzca que el acto simbólico de lanzar agua sobre el rostro de otro u otra –en este caso la ministra de educación- desencadene reacciones carentes de un juicio político profundo y descarnado.
La clase política, sincronizadamente solidarizó con la ministra Jiménez – lo que era esperable- sin embargo, desglosemos los argumentos elaborados por estos personajes, el alcalde derechista Raúl Alcaíno, solicitó al Liceo Darío Salas, la expulsión de la alumna, por la agresión a la titular de educación según (Diario El Mercurio, del 14 de julio de 2008).
La primera reacción entonces, es el castigo por “agresión” a la autoridad, se pretende usar a la muchacha, como un juicio político, no a ella, sino a los estudiantes que cuestionan
El alcalde UDI Pablo Zalaquett, lo expresa sin pelos en la lengua: "Yo apoyo la medida que tomó el alcalde Alcaíno porque si este hecho hubiera ido acompañado de un arrepentimiento, de una pedida de perdón uno podría haber sancionado por un cierto tiempo, pero cuando públicamente se le ve sintiéndose feliz por lo que hizo, arrogante, transformándose casi en una líder política nueva, lo mínimo que puede haber es la expulsión del colegio”. (
Que espera el poder señorial, según podemos analizar, el arrepentimiento, cómo una muchachita, aparecida de un rincón, irrumpe de este modo en la escena nacional y lo hace sin remordimiento, en una actitud “arrogante”, o sea de orgullo, quieren obligarla a pedir perdón, pretenden someter a su entorno, usando la amenaza y el peso de sus maquinarias.
La senadora Soledad Alvear, sostuvo “que el acto de la joven de 14 años, quien no se ha mostrado arrepentida" es preocupante porque el respeto a las autoridades es lo único que garantiza y asegura la gobernabilidad en el país. Por eso mi más drástico repudio a esa actitud que no lleva a nada". (
Aquí entonces está en tela de juicio “la gobernabilidad” es decir, el modo de legitimación y reproducción de poder implementado en la transición, se perdió el respeto a las autoridades públicas, argumenta la senadora.
Pero, el respeto no se pierde, cuando los manifestantes son los agredidos, desalojados, tampoco se despilfarra, cuando el gobierno de la presidenta Bachelet, luce la triste cifra de un obrero forestal asesinado, sin culpables; un estudiante mapuche asesinado por la espalda, sin culpables, la gobernabilidad, no entra en crisis, luego de ver el triste espectáculo de unos y otros aprovechando para usos personales, los caudales públicos, senadora Alvear, ustedes se perdieron y nos perdieron el respeto hace mucho, y el acto del agua, es una muestra más de la caída libre en que se encuentra una forma de hacer política en Chile.
El daño a la democracia
Es cierto presidenta que la violencia, no es un buen augurio para la democracia, sin embargo, usted comprenderá que existen grados de violencia, todos cuestionables, pero que deben ser apreciados, en su justa medida.
Se daña la democracia, cuando se arremete contra un representante del Estado, usted argumenta, es decir, el valor de la democracia se encuentra en el pequeño círculo del poder, porque usted no se refiere al daño de la democracia, cuando en su gobierno, en el mes de mayo del año en curso, se registraron 2453 detenidos en manifestaciones públicas, de ellos 2133, eran estudiantes (Fuente Centro de Estudios Francisco Bilbao) sometidos en muchos casos a situaciones indignas, como lo certifican denuncias públicas interpuestas a los tribunales, de su boca, de sus ministros, de los diputados y senadores de la concertación, ni una palabra presidenta.
La democracia no se daña presidenta, cuando se usa y abusa de las atribuciones públicas, como es el caso de la actual ministra de educación cuando afirmó: “Creo que hay dos tipos de personas que están movilizándose. Uno son los jóvenes que no están inscritos en los registros electorales y que no se sienten interpretados por el Parlamento porque ellos no los votaron, y los otros son los grupos de partidos que no tienen representación en el congreso y por lo tanto están marginados por el sistema binominal" (15/06/08 declaración en Radio Cooperativa)
La señora ministra, a voz en cuello, solicita a la clase política, albergada en el congreso, no escuchar a quienes se encuentran fuera de la capacidad de votar o excluidos del sistema, debido a la arquitectura electoral vigente conocida como ” binominalismo”.
Es decir presidenta, una de sus ministras usa como argumento de apoyo a
En consulta pública, organizada por profesores y organizaciones estudiantiles, por el tema de la educación, votaron más de cien mil chilenos, de ellos sobre el setenta por ciento, piden una ingerencia mayor del Estado, en la educación.
NO, superintendencias, NO, regulaciones de mercado, piden el ingreso del Estado a la educación -sin embargo- ningún medio, ni usted, se han pronunciado sobre el hecho, sus ministros presidenta, se desvelan analizando una encuesta de un universo de mil y tantos consultados, guardando silencio de una consulta, donde participaron más de cien mil chilenos, pero siendo majadero, eso no pone en peligro la democracia.
Presidenta, una jovencita de catorce años, con un jarro de agua potable en el rostro de la ministra de educación, ha puesto en entredicho, no la democracia, el tipo de gobernabilidad sí, el respeto a las canas sí, la actitud sumisa de unos y otros con el poder de turno sí.
Una muchachita de catorce años presidenta, ha puesto en tela juicio, la arrogancia, prepotencia y falta de sentido público de la clase política, con un poco de agua, lavó los pecados de la democracia bajo secuestro que usted defiende con insistencia.
Sin embargo, como pasó con Juan Bautista, su cabeza será entregada, sin baile, porque sus verdugos no tienen la gracia de Salomé.
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Esto es un encierro safixiante. Es como estar sepultado. Cuando se recuperó la democracia, se recuperó para todos los chilenos, especialmente para aquellos que no tenían voz. La recuperamos para que la política hiciera su trabajo, mano a mano con sus votantes y demandantes. Creimos en ustedes, creimos en la campaña de "vamos a decir que no" porque queríamos decir no al abuso, no al robo, no a la merte y no a la herida y muerte de los cainitas. Pero por arte de sepa Cristo qué arte, los políticos que hemos elegido han tomado las palas del cementerio y nos han hundido más allá de lo que los propios testaferros de antes hubiern podido hacer. Ha sido una política mezquina, prepotente, incapaz y ebria de mirarse el ombligo. A todos los señores de la otra orilla no les interesa tener un gobierno propio, para qué si el trabajo sucio lo están haciendo más sucio de lo que ellos mismos podrían hacerlo.
¿Cuál es la solucionática? les prometo que no la veo, incluso en medio de todo este caos es posible que aparezca una voz "caudillista" que nos lleve más abajo. Con el asesinato de Allende, de Frei y de todos aquellos idealistas que creyeron poder cambiar esta dulce Patria, murieron los valores más importantes de la Humanidad. Los derechos humanos, los derechos ciudadanos, el derecho de vivir en paz, el derecho de ser felices. Todo es sólo un añejo recuerdo, sueño para unos, pesadillas para otros, pero finalmente todo descansa en el inconsciente colectivo.
Duele ver cómo los estudiantes con poca cultura cívica (y no es culpa de ellos) intentan poner de pie este ancho País, pero los adultos sabemos que es angosto para ese tipo de ideas. Duele ver las estadísticas de alcoholismo y drogadicción de los jóvenes de nuesta dulce Patria. ¿Cómo no vamos a poderles entregar, siquiera, la dignidad de ser personas. Se les puede criticar mucho, pero todos sabemos que la adolescencia e la levadura de la sociedad. Hasta Onofre Jarpa lo dijo una vez en una antrevista:"el que no ha sido idealista cuando joven es porque no ha tenido corazón, pero después de los 21 no se puede seguir por esa zona porque la ocupa la razón" En mi Chile, en nuestro Chile, que una joven le tire agua en el rostro a una Ministra no es una falta de respeto, porque ¿de qué respeto nos hablan? ¡Definamos esa palabra! ¡Pero cuidado, hágalo con todo respeto, no con su o mi respeto, hágalo con todo el respeto. Sé que si lo hace con seriedad y con respeto, replegará el poco y nada de dignidad humana que nos queda y se dedicará a pensar en un Chile nuevo, no en este con olor a viejas y odiosas trampas.
Los jóvenes no necesitan que los entrampemos a ellos, no necesitan ser crucificados: sus padres ya lo fueron, no necesitan hacerles saber que sobran, ellos son la sal y la levadura de nuestra Patria. Ellos son el producto de la sociedad que estamos enterrando. Son nuestros deudos, dejémoslos que lloren, que rompan, que quiebren, que se equivoquen. Ellos están de duelo, lloran por los que estamos aún en el cementerio.