MONICA QUEZADA, MADRE DE MATÍAS CATRILEO: “UNA COSA ES TENER IDEAS RADICALES Y OTRA SER TERRORISTA”…
El crimen contra Matías Catrileo Quezada lo cometió el cabo de Carabineros Walter Ramírez, en un fundo en la comunidad de Vilcún, a unos o soy prejuiciosa, pero me cuesta no encontrarles la razón a quienes no creen en ella cuando veo lo que pasa en Chile. Puede que en este caso se logre algo más que la impunidad del caso de Alex Lemun. Yo espero la pena máxima, si es que llegaran a condenar al asesino, que tengo la convicción de que debería ser así, eso no será Justicia porque ninguna condena es Justicia…
Victoria Aldunate Morales
REBELDE Y CRÍTICO
Los orígenes de la familia Catrileo se remontan a 1879 cuando se sabe que nació Valentín Catrileo Catrileo, bisabuelo de Matías en la zona de Coltauco (sexta región), el rastro se pierde y algunos de los Catrileo que vinieron después, se exiliaron a Santiago como tantos otros mapuche despojados de tierras, buscando trabajo. El padre de Matías, Mario, es urbano y estudió en la universidad de la capital, allí conoció a Mónica Quezada en los años 80, plena dictadura…
¿Ustedes en ese tiempo tenían conciencia del racismo, de los orígenes?
No, dado la lejanía con esos orígenes, nunca fue un tema. Mario dice que no sintió que fuese discriminado por su apellido. Luego cuando nació Matías y
¿En la adolescencia ya hablaba de lo mapuche?
Sí. En
“TAL VEZ UN DÍA ME QUEDE MIRANDO FIJO SU FOTO Y NADA MÁS”…
Mónica hace talleres de Tai Chi, es titulada de Estadística en
¿Cómo era la relación de Matías con su familia?
Amaba profundamente a su abuela, siempre la amó. A sus dos abuelas, paterna y materna. Era increíble cómo lograba comunicarse con ellas… y ahora yo entiendo que se trataba de la comunicación con los antiguos, con las antiguas, que tiene que ver con las creencias mapuche. El antes de andar en las comunidades mapuche, antes de todo eso ya -con los pelos parados y de colores, y entero panki- era tierno y dulce con sus primos chicos, manifestaba su amor a su familia… A mi madre, la abrazaba y le decía mi abueli…
¿Tú qué pensabas de eso?
Yo le preguntaba cuándo iba a tocarme tanta regalonería. Me decía que cuando yo fuera una anciana de trenza bien larga, que ahí “me iba a tocar”…
¿Te iba a tocar ese amor?… ¿eso?...
Sí… es que él había practicado los desapegos… no sé si me entiendes… los desapegos para estar en cosas más trascendentes… Nos costó entenderlo… Yo tenía claro que él estaba apoyando la causa mapuche, pero no sabía cuánto… Y como era un tipo aplicado en todo lo que hacía, esto también lo hizo a concho…
Cuando se puso a estudiar para entrar a
AUNQUE SEA UNA PALABRA DE INSURRECCIÓN…
Mónica dice que “es difícil saber” cuando su hijo, mezcla de mapuche con chilena, comenzó a sentirse mapuche, “es un sentimiento tan interior, tan íntimo, de él”… Pero lo que sí sabe porque el mismo Matías se lo comentó es que “le gustaba mucho la vida cotidiana en las comunidades, el vínculo con la tierra, con el entorno. En un momento de su vida se comenzó a sentir muy ligado a eso, no le costaba estar con nosotros en Santiago porque nos quería, pero hablaba de lo importante que era para él la comunidad. Nosotros no entendíamos mucho – lo reconozco- y el último tiempo él ya no gastaba palabras en discutir sobre lo que había descubierto allá… Yo veía que mi hijo sentía que la gente de Santiago no estaba entendiendo nada sobre esa otra forma de vida…
¿Tú entonces sentiste que se te venía esto de la radicalidad de él?
… Bueno, el 2006 se notaba muy comprometido, no sólo intelectualmente… De hecho escribió algo para mí en un momento en que yo le pedí un recuerdito: ¡Escríbeme algo para que me quede para el resto del semestre! Porque yo sabía que pasaba tiempo sin verle… Me escribió entonces algo así como “No hay vuelta atrás… hay tanto dolor en el mundo… Pero no dudes jamás de que todos los días pienso en ti”… Y me emocionó porque dijo: Hace mucho que rompiste las barreras de lo establecido, pero creo que algo te frustra, por eso:¡Lucha! Aunque sea una palabra de insurrección, alguien te escuchará…”
¿El pensaba que su madre también era una rebelde?
Supongo que lo percibía y se daba cuenta también que yo era rebelde de un modo diferente, sabía que yo había roto las barreras de lo establecido, pero también sabía que había iniciado un camino de búsqueda de paz… -Pero no habrá paz en mi corazón, si no hay Verdad y Justicia-… Cuando comencé con esto del Tai Chi y de canalizar las energías, la rabia por ejemplo, él decía: Ahora mi mamá con esto de practicar el control de su cuerpo astral hace como que no se enoja, pero en el fondo sigue siendo una enojona. Bueno, le gustaba bromear… También pensaba, y lo sé porque me lo contó un amigo suyo, que a mí las cosas no me resultaban, y se preocupaba por mi sobrevivencia. Yo hago clases de matemáticas y talleres para arreglármelas, y en Navidad puse un puesto de venta de perfumes y aromaterapia, y ahí estuvo él conmigo…
¿Ayudándote?
Y ayudando a todos, necesitaba plata, siempre necesitaba plata, no tanto para él, más para sus ideas, aunque su padre también lo ayudaba mucho, le pagaba los estudios e incluso no le quitó la mesada cuando Matías decidió congelar los estudios para dedicarse a la causa mapuche, por ejemplo a visitar a los presos políticos. Nosotros, al principio, nos resistimos a que dejara los estudios, pero él ya era grande y hacía lo que decidía. No siempre estábamos de acuerdo, pero vino y estuvo conmigo en el puesto, en diciembre, y eso fue como un regalo… Se reía mucho de que la gente comprara algo tan innecesario como perfumes, pero igual estaba feliz porque veía que me iba bien y decía: ¡Mi vieja está vendiendo todos los perfumes de Chile!…
¿Conversaron de su vida esos días?
Sí, yo me sorprendí porque él era tan reservado, pero llamó a la polola por teléfono delante mío para decirle que la quería, me miró y le dijo a ella: “mi mamá está conmigo, ¿quieres hablar con ella?” y me pasó el teléfono… Fue gracioso porque Matías y
(Vuelvo a preguntar) ¿Cómo encuentras la fuerza…?...
Matías me la da… Quiero creer que él ha pasado a una dimensión superior, creo en que todas las cosas son energía, siento que tengo que permanecer en lo más alto de mi misma, que tengo que intentar no perder mi centro y estar en el camino que me toca vivir… ¡Qué ganas de que apareciera y me hablara!... aunque la cosmovisión mapuche, a la que él adhería, dice otra cosa: que la persona que está bien no aparece y quienes aparecen es porque no les dejamos partir… Le pido sí, que me ayude a desarrollar la intuición para sentirlo…
MATÍAS NO QUERÍA MORIR
Reconoce que a veces le viene la rabia y entonces intenta aceptar lo que siente “sabiendo que es manifestación de la pena… y duele, duele mucho”… Cree que Matías no quería morir porque siempre fue una persona positiva, “además estaba enamorado de Rayen y el amor hace ¡tan bien! El alguna vez había sufrido por amor –antes- y haberse enamorado de nuevo lo había hecho renacer. No llevaba mucho tiempo, pero tenía planes, proyectos de vida juntos… ¡No, definitivamente, no quería morir!”…
¿Qué piensas cuando dicen que Matías era “terrorista”?
¡Que no tienen derecho a decirlo!… Matías no era terrorista, era un joven que buscaba justicia y había recuperado sus raíces… Era muchas cosas, era un estudiante también, a pesar de que yo nunca sentí eso de que un título da estatus, igual le enseñé que era una herramienta para la vida… Yo no había pensado que ese título que él intentaba conseguir, tal vez porque yo le había enseñado su importancia, sirve sólo hasta que te toman preso… hasta que te asumes absolutamente antisistémico…
Matías fue a las comunidades mapuche a aprender con una actitud humilde –eso me han contado sus peñi- y se conmovió mucho… Pero ser terrorista es otra cosa, supone armas (entre otras cosas) ¡Y ellos no tenían ni rastros de pólvora según los informes que hay! ¡Querer hacer justicia no es terrorismo!
Entonces, ¿afirmas que no fue un “enfrentamiento” como asegura Carabineros de Chile?
¡No, no fue eso! A mí me duele que hablen de él como terrorista. El fue parte de un grupo de recuperación pacífica de la tierra, una recuperación, desde mi perspectiva, casi simbólica… ¡y ellos estuvieron ahí, desarmados, con toda ingenuidad frente a la represión! ¡Francamente, una cosa es tener ideas radicales y otra ser terrorista!…
¿Qué esperas de
¿Qué deseas para el pueblo mapuche?
Espero que tengan la oportunidad de poder expresarse como cualquier pueblo, como cualquier otro movimiento, que no sigan sufriendo la represión que sufren, que sigan organizándose, que sean ellos mismos quienes resuelvan sus problemas, que no venga un estado paternalista a decirles lo que deben hacer, que no haya aprovechamiento de ningún sector con su lucha. Quisiera que tuvieran la educación que ellos quieren, que ellos legitiman, aquella educación que ellos elijen, que se autogestionen…
Mónica es parte de pu weichafe 3 de enero, un grupo de amigos mapuche de Matías con los que ella comparte la difusión de la causa mapuche y el seguimiento al proceso judicial y social que implica el crimen contra Matías. Confiesa que “la búsqueda y la denuncia de la verdad” la sostiene hoy en medio de una familia en que “todos están destruidos por este crimen”… Una semana antes del asesinato de Matías, él había estado con su familia conversando, entre otras cosas, “de la persecución al pueblo mapuche, del constante asedio y allanamiento policial a las comunidades, del despojo de tierras que genera falta de oportunidades para los jóvenes, del despojo incluso de los lugares sagrados”… Matías que amaba a su familia tanto como al pueblo mapuche, tenía mucho que decir y hacer. “Estaba leyendo como siempre, sereno, contento, ilusionado”…
El muchacho que había destacado en matemáticas y en artes, que escribía poemas y canciones, que tocaba la guitarra, que había sido panki, que no se inscribió nunca en los registros electorales y que no militaba en ningún partido político como otra de sus expresiones radicales, ya era mapuche y eso “lo hacía profundamente feliz porque había encontrado el sentido de su vida”… Y lo mataron por eso: su crimen sigue impune.
VOLVER A DOCUMENTOS DEL PASKIN


