Wilson Tapia Villalobos
Esta vez el general Bernales se valió de un suceso luctuoso, lamentable, terrible. Dos servidores públicos, el cabo primero Carlos Cuevas Golmo y el cabo segundo Job Isaías Burgos, fueron asesinados en una emboscada cuando cumplían con su deber. Un hecho repudiable que la sociedad debe condenar con toda energía. Pero tiene que hacerlo a través de quienes corresponde, mientras exige que cada cual asuma sus responsabilidades.
El general Bernales optó por culpar a los jueces, porque los sospechosos detenidos por el crimen tienen prontuario y estaban en libertad. Luego aclaró que se refería sólo a algunos jueces, que la suya no era una crítica al Poder Judicial:
“No me corresponde”, reconoció.
Efectivamente, general, no le corresponde. No porque tenga a su disposición toda la batería comunicional que posee la derecha en el país, puede darse el lujo que marcar ciertas pautas a un Poder del Estado que dice respetar y debe hacerlo. Es su obligación. Pero al actuar como un general lenguaraz el reconocimiento de esa responsabilidad lo transforma en mera hipocresía.
No es la primera vez que se comporta así. El año pasado, previo a la conmemoración del Día del Combatiente y en medio de las protestas por el Transantiago, advirtió que Carabineros estaba siendo sobrepasado. Que no contaba con el número de efectivos ni con los implementos adecuados para hacer frente a la mega amenaza que se cernía. En otras palabras, que los santiaguinos estábamos indefensos ante la violencia. Provocó una estampida hacia los barrios altos de la ciudad. Por primera vez no hubo atochamiento en
Carabineros ha sido una de las instituciones estatales que más ha crecido en estos años de democracia recuperada. Y los jueces que el general critica han comvertido a Chile en el segundo país del continente, después de Estados Unidos, en tener la mayor cantidad de presos en relación con su población.
Cuando se le sugirió al general que talvez los carabineros asesinados estaban mal apertrechados, se apresuró a contestar que no. Las razones del crimen había que buscarlas, aparte de en la lenidad de los jueces, en la creciente violencia de los delincuentes y en el mejor armamento de que disponen.
¿Y si el general sabe eso, por qué no dota de implementos adecuados a sus hombres? ¿No se le ha ocurrido pensar que con una delincuencia más violenta y que cuenta con armamento sofisticado está mandando a la muerte a sus subordinados? ¿Tiene algún atisbo de autocrítica, general? ¿O, como en el caso del año pasado, quiere utilizar el crimen de los cabos Cuevas y Burgos para lograr más presupuesto que después utiliza mal?
Detrás de estas manifestaciones de un típico borderline uniformado, Bernales esconde a un personaje que no reconoce la democracia. A propósito del crimen, también se refirió a la forma que tiene nuestro ordenamiento jurídico. Y fue directo al grano en relación con la reincidencia. Para graficar mejor su visión, puso el ejemplo de
Relató que algunas de ellas han sido detenidas 25 veces, siguen en libertad, y ahora intentan impedir el descanso de la primera autoridad del país.
A su juicio, allí debería operar la reincidencia y las dirigentas pagar con cárcel la osadía de defender lo que estiman sus derechos conculcados. Lo que quiere arrasar, general, es la esencia de democracia. En ella, cada ciudadano puede dar a conocer su manera de pensar. Si se pasa de la raya, como usted, debe ser sancionado. Para eso existe el ordenamiento jurídico y la tipificación de las faltas.
Aplicar las leyes le corresponde a los tribunales. Su trabajo es la prevención del delito y hacer que las resoluciones judiciales se cumplan, no imponerlas a su amaño. Porque si esto último ocurriera estaríamos todos presos, incluyéndome por decirle que es un borderline de pensamiento antidemocrático.



Decires de un General Director de Carabineros y el nuevo Chile…
O más de lo mismo de nuestra historia.
Sin duda que es una visión de algo ya visto. Silva Renard, fue el oficial chileno que en su caballo blanco conminara a los obreros pampinos “a disolverse” en 1907, en la tristemente célebre masacre de la Escuela de Santa María. Como no lo hicieron se asesinó a centenares, probablemente miles, de personas modestas, que ganaban los salarios más miserables de entonces. También se impuso entonces una nueva modalidad de acción y acentuó la “efectividad” de las acciones policiales (para usar una frase similar a las del general Bernales que aparece en primera página de El Mercurio del jueves 10 de abril de este año ). La historia de este largo, doliente y no tan primer-mundista país como pretenden los que lo dirigen, ha puesto la represión en un lugar de honor. Siempre se la ha presentado como solución a los males nacionales… En vez de buscar soluciones a los problemas de inequidad, de injusticias sociales y de inquietante exclusión de nuestro pueblo y de leyes inmorales como la Constitución actual, hecha por la dictadura y usada por estos dizque demócratas políticos empresariales que se mueven contentos en el barro financista del poder actual.
En una lista muy incompleta, tuvimos masacres en San Gregorio y varios otros lados (cuando el “León” Alessandri era quien mandaba), las del sexenio 1948-52 del presidente a quien Pablo Neruda llamara “la mosca” y “el traidor” (y que prefiero no nombrar por otro nombre porque debe pasar a la historia así, simplemente como lo dijo el poeta) Este último presidente fue quien primero usó Pisagua como campo de concentración… Las matanzas del 2 de abril de 1957 (Presidía Carlos Ibáñez) dicen, “fueron pacificadoras”. Luego tuvimos el período de mayor “estandardización y efectividad” represiva de nuestra historia con la dictadura militar y que aún sigue legislando nuestra vida social y apoya la represión contra el pueblo Mapuche y todo lo que quieran llamar oposición.
De modo que ahora, en nombre de una mayor eficiencia del gobierno aumentarán “el trabajo para anticipar desmanes”, “se actuará en las manifestaciones inmediatamente con elementos disuasivos en caso de actos no autorizados” y “se van a endurecer los procedimientos” en todo el país, ya que la orden se la pasó a cuanta comisaría exista en Chile. Al parecer del General Bernales, iluminarán esta nueva fase de “democracia a la chilena”. Y que es de estos gobiernos que nada ven, nada dicen ni hacen cuando se trata de cumplir promesas y de hacer de este un país fraternal y solidario.
Para los derechos tan esenciales en las democracias, es decir, los de poder expresar y manifestar opiniones por la defensa de los derechos de todos los chilenos, parece que los gobernantes están alegres de aplicar lo que George Orwell denunciaba en su libro visionario “1984”… Si alguien cree que estos derechos están bien y que Chile es, en realidad, un lugar democrático los invito a que miren los tres videos hechos el 3 de abril de este año al terminar el acto de recuerdo y protesta por el asesinato por parte de Carabineros del joven mapuche y estudiante de agronomía, Matías Catrileo . Cuando el acto había terminado, mientras un joven -cuyo padre y madre, también mapuche y presos por pedir respeto a sus derechos como pueblo originario-, caminaba cerca de la Intendencia de Temuco, se lanzaron brutalmente 6 carabineros contra él, para detenerlo. Nuevamente, sin razón alguna, por cuarta vez. Fue un acto inmoral de amedrentamiento colectivo que apunta a que existe la intención de hacer desaparecer a este estudiante de derecho. Y pronto. Son ya tres las detenciones en los últimos cuatro meses y ninguna tiene base legal, por lo que deben soltarlo. En una de estas palizas brutales que recibe ya con frecuencia se le va a lesionar de tal modo que quede neurológicamente imposibilitado de ser una persona normal O más simplemente, van a justificar una muerte a balazos, como podría haber sido en esta última detención ilegal donde un carabinero tenía ya desenfundada su arma (lo que se puede observar en el video y en el valiente testimonio del periodista Gustavo Barrios Basualto, en los videos mencionados). Así de simple: no es necesario ser pitonisa para no sacar la conclusión de que a Waikilaf Cadin Calfunao, estudiante de leyes y que ya estuvo preso en la Cárcel de Alta Seguridad donde fue torturado (sí, torturado ), se lo quiere eliminar. Esto, todos debemos denunciarlo a los más altos niveles. Su vida dependerá de si lo hacemos eficientemente o nos sumamos al temor colectivo de ser marginado, considerado “esta persona es un problema”, de perder el empleo con lo que amenaza “el Chile de la gente bien” . La solidaridad es uno de los bienes más preciados del ser social y, mientras en este país no se saque de raíz el autoritarismo y el uso de la represión, nunca podremos ser democráticos, ni mucho menos, “primer mundista como ridículamente pretende este gobierno dedicado a defender los mismos intereses económicos que defendía la dictadura. Por eso es que no les interesa hacer una Constitución claramente democrática, con participación ciudadana. La mal llamada “clase política”, es decir, los participantes en gobiernos de todo nivel (salvo excepciones, imagino) y los parlamentarios que han llegado a creerse mejores que todos y a pretender saberlo todo (también hay algunas excepciones, que imagino, y muy transitorias). Los habitantes de ese limbo sabio e infalible si no cambian se suman a lo que siempre ha sido en la historia signo de oportunismo, de inmoralidad. ¿Es este el camino en que el Estado va a persistir, pretendiendo estar ajeno a esta represión? ¿Realmente creen que se necesita una sociedad represiva e intimidante “para ser modernos”?
Así, volvamos al General Bernales (que actúa con el apoyo y directivas de parte del gobierno… ¡porque sólo no lo hace!) y a sus declaraciones de mayor y más eficiente represión. Veremos el uso de una “mejor violación al derecho de expresar desacuerdo”, de usar la “inteligencia” para anticipar actos (inteligencia que no es lo que sabemos debe ser sino el eufemismo con que llaman al espionaje de los chilenos que creen en la democracia y equidad social) Veremos, entonces, cada vez más lo que los videos muestran: La represión y el amedrentamiento. Y, lo que es peor, van a tratar de hacerlo cuando no hay valientes periodistas que los puedan filmar y jóvenes que al ver lo que sucedía gritaban “Abuso, abuso, abuso”. La democracia deberá ser participativa porque la otra, la que “tenemos”, no lo es y es usada para el beneficio de unos pocos en este país donde reina la inequidad y cada vez más, la violencia para quien la denuncie. Por ello, otro brazo importante de la coherente red represiva debe ser eliminado: me refiero a la “Justicia Militar”, este contrasentido, verdadero oxímoron, de la vida socio-política chilena . Es necesario terminar con la represión y hacer una nueva Constitución democrática.
José Venturelli Barón,
Médico - RUT 4309228-6
venturellijc@hotmail.com
Residencia: Chile / Canadá