Alvaro Ramis
Una de las grandes paradojas de la democracia chilena radica en que los civiles luchamos por años para apartar a los militares de la política. Y casi lo logramos. Sin embargo, hoy los militares están de vuelta, pero militarizando a los civiles.
El caso más emblemático es el de Francisco Vidal Salinas, el “Sargento Vidal”, lugarteniente del Capitán Planeta, y encargado de “sargentearnos” día a día sobre lo que debemos hacer o decir.
Tiene alma y estampa de soldado. Y aunque la vida le ha llevado por los senderos oblicuos de la política, su pasión militar ha aflorado cada vez con mayor soltura. Cuando se decidió su regreso a
Por esto no fue sorpresa que
En este curso de tres meses y medio Vidal compartió con los “reclutas” Andrónico Luksic y Pablo Granifo, Presidente del directorio y Gerente General del Banco de Chile; Pablo Yrarrázabal, Presidente de
Se trató de la experiencia soñada para los amantes de las armas y los uniformes: "Se dividió al grupo en distintas especialidades: tiradores escogidos -o francotiradores-, unidades blindadas -tanques-, unidades de artillería e infantería mecanizada, que incluye el armamento que debe ser trasladado en vehículos. Se les adiestró en esas materias para luego insertarlos en las unidades en las cuales cada uno recibió instrucción" comentaba un oficial a Que Pasa.
El entrenamiento parece haber reforzado las “cualidades” del sargento, que en lo que va de su nueva etapa como vocero de gobierno nos ha dejado muy en claro cual será su estilo.
Tan claro como las palabras con las que definió la posición del gobierno ante la huelga de hambre de Patricia Troncoso: "Una vez capturados y procesados, como corresponde en un estado de derecho, después no me vengan con huelgas de hambre". Afirmaciones que no es dificil asociar a otras, que parecen brotar de la ultratumba: “No se mueve ninguna hoja en este país si yo no la estoy moviendo. ¡Quiero que quede claro!".
Nuestro Sargento nos devuelve a aquellos años en que los voceros de gobierno lucían jinetas y anunciaban bandos numerados. Pero ahora los uniformes están de más. Basta con los entramados silenciosos entre empresarios, políticos y militares para garantizar que todas las hojas sigan en su sitio.
El autor es Teólogo chileno. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados