PATRICIA VERDUGO

Por Sergio Hernández Núñez

“Cuando te digan que estoy muerta no les creas, tendrán que reconocerlo algún día,
Cuando te digan que traicioné a mis compañeros, no les creas, ……….., tendrán que reconocer que fui leal, ………., algún día,

Cuando te digan, ……….., se nos fue en la tortura, no resistió la parrilla, no les creas, ………., tendrán que reconocer que soporté el dolor, ……….., algún día,

Cuando te digan que estoy definitivamente, absolutamente, irremediablemente muerta, ………., no les creas, no les creas, no les creas.”

Con la muerte de la periodista Patricia Verdugo hemos vuelto una vez más, a ver el doble estándar de la prensa chilena respecto del tratamiento de una misma noticia con diferentes personajes.

En efecto, a raíz de la muerte de Julio Martínez se realizaron enlaces en directo, programas especiales, se vieron lágrimas de cocodrilo de conspicuos “opinólogos” que se dedican a descrestar a quién se le cruce por delante. Sin embargo, esos días parecían inocentes ovejas; si hasta la estupidez absoluta encarnada en cuerpo de mujer como Marlén Olivarí llegó a “entregar su pésame” aunque por cierto no tuviera la más mínima idea de quién era el personaje en cuestión, en su defensa solo podemos decir que vio cámaras de TV.

Los tristemente celebres “señores políticos”, para variar se aprovecharon de la situación, y era que no, para aparecer propiciando ideas populistas como por ejemplo rebautizar el estadio nacional como Julio Martínez; el guante lo recogió de inmediato, el Gobierno, otra vez digo y era que no y, el Sr. Corales que tienen como Ministro Vocero fue el encargado de anunciar que sería enviado de inmediato un Proyecto de Ley para cambiar el nombre a un estadio; ¿Será necesario un Proyecto de Ley para cambiárselo, me pregunto yo?

Obviamente hasta la “gordis” se aprovechó del pánico y habló ante la prensa del sensible fallecimiento de , bla, bla, bla.

Bueno, todo esto por un hombre como Julio Martínez, que sí era respetuoso, sí era simpático, sí sabía mucho de fútbol, sí tenía una muy buena capacidad oratoria, pero NUNCA, leas NUNCA dijo nada ni hizo nada cuando en Chile se mataba y se hacía desaparecer gente. Julio Martínez pasó los 17 años de la dictadura hablando de fútbol y de la TELETÓN; fueron 17 años de cómplice silencio; silencio de quien se dice fue el “maestro del periodismo nacional”.

¿Maestro, alguien que guarda silencio frente al horror que se vivió en su propio país?

En cambio, Patricia Verdugo fue la antítesis de JM; Patricia fue una periodista comprometida, valiente y veraz.

Cuando JM, adormecía a los chilenos con el fútbol, Patricia denunciaba, marchaba y resistía.

Evidentemente en este país de mentira no recibió homenajes de sus colegas, de los políticos, del Gobierno, ni siquiera del canal en donde trabajó por algún tiempo.

Solo un poco de reconocimiento de su Partido y de algunos colegas; pero recibió el más importante, el de las organizaciones de DDHH, causa a la cual entregó su vida.

Qué decir, algún reconocimiento del Gobierno, qué decir algunas palabras públicas de la Bachelet a quien le interesaba más aparecer con el Presidente de los Empresarios que, seguramente le fue a dar las instrucciones para el “segundo tiempo”.

Lamentable que una víctima de la represión no haya hecho nada importante para homenajear a Patricia Verdugo ya que nuestra Presidenta no fue ni a su velorio ni a su funeral; lástima, triste brutal.

Esta periodista que llamó en tiempos oscuros y siguió llamando en estos tiempos a la dictadura así: DICTADURA y no Gobierno Militar como ahora lo llaman los mamones de la Conchantación; estos nuevos ricos que se solazan tan solo apareciendo en las páginas sociales de El Mercurio.

Patricia Verdugo, gran periodista, mejor persona, extraordinaria luchadora, una imprescindible.