Paul Walder
La rebeldía de las cadenas de farmacias para vender el fármaco de anticoncepción de emergencia Postinor 2 (levonorgestrel) ha sido una última y ruidosa vuelta de tuerca en el proceso de concentración de la propiedad y de los mercados. La actuación concertada entre dos sectores económicos -en este caso la distribución farmacéutica y algunos medios de comunicación- ha insertado este polvoriento debate en
La rápida concertación entre las farmacias, que habrían sido amenazadas con acciones legales y pecuniarias por estas ligas conservadoras, y el diario El Mercurio, caja de resonancia de estos grupos, ha sido posible por la evidente concentración de los mercados y la información. A las tres cadenas farmacéuticas -Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand- que controlan más del 90 por ciento de las ventas del sector, y a un periódico que domina aproximadamente el 50 por ciento de la venta y la lectura y casi el 80 por ciento de la publicidad en diarios, no les ha resultado difícil instalar la polémica y acusar al gobierno de cursar multas a quienes no venden -por libertad de conciencia, dicen- el anticonceptivo. Un problema que no sin opacidad cruza aspectos comerciales e ideológicos ha sido levantado
La concentración apunta en no pocos casos a prácticas monopólicas o de oligopolio y tiene relación con el número de actores en el sector y con sus barreras de entrada. Aquellos mercados que impiden o hacen extremadamente difícil el ingreso de nuevos actores son muy poco competitivos, por lo que derivan en una alta concentración, perjudicial para los consumidores. Hay un uso abusivo
Cuando menos son las empresas que compiten en un mercado, es más fácil una colusión entre ellas, tanto respecto a los precios, a las condiciones de venta, a las relaciones con sus proveedores o al tipo de producto. Se trata de un fenómeno bastante usual que durante los últimos años ha estado en la mira de
La distorsión y discriminación que ha generado la excesiva concentración de los mercados es tan evidente que en el Congreso Ideológico de
Son numerosos los sectores que operan con altos niveles de concentración que no sólo perjudican a los consumidores y competidores pequeños, sino también a los actores más débiles, como las pymes y los trabajadores: las fusiones y adquisiciones conllevan una reducción de plazas laborales en las empresas fusionadas así como por la desaparición, mediante la quiebra, de los competidores desplazados.
El proceso de concentración de la propiedad y los mercados -una de las causas de la extrema desigualdad en la distribución de la riqueza- tiene efectos perjudiciales tan evidentes y tan cristalizados, que será difícil revertirlos, pese a los esfuerzos de los organismos que cautelan la competencia y el libre mercado. Durante los últimos meses estos organismos han emitido no sólo declaraciones y sanciones orientadas a las operaciones comerciales de múltiples sectores, sino que han elaborado informes y estudios. Más que cambiar el estado de cosas, con estos trabajos ha quedado subrayado el perjuicio que conlleva el proceso de concentración a los consumidores, trabajadores, competidores y a la economía en general.
FARMACIAS Y DISCRIMINACION
SUPERMERCADOS Y ALZAS DE PRECIOS
La otra operación que los organismos de la libre competencia están evaluando es la fusión entre D&S y Falabella, propietaria de los supermercados Tottus. Esta gran unión daría origen a un gigante de proporciones continentales, con ventas por 7.500 millones de dólares anuales, utilidades por más de 450 millones de dólares y una valoración de 16 mil millones de dólares. Un consorcio
El informe “Análisis económico de la industria de supermercado”, presentado por
“
González apunta también a otro efecto nocivo de la concentración: “Es posible afirmar que los supermercados financian su capital de trabajo mediante un mecanismo de créditos sin intereses, otorgados forzosamente por sus proveedores con menor poder de negociación”. Conocida es la imposición de condiciones de compra a través de pagos fragmentados a 30, 60 y 90 días, sin intereses. Una situación que impulsa a los proveedores más pequeños a buscar financiamiento en la banca.
TARJETAS CMR Y PRESTO
El mercado de las tarjetas de crédito ofrece también numerosas zonas oscuras que la fusión entre CMR y Presto podría opacar aún más. Enrique Vergara, Fiscal Nacional Económico, ha señalado que “en esta materia nuestro análisis revela que es un mercado muy poco transparente, en donde el consumidor no sabe bien cuánto paga y que por la integración que se da entre retail y tarjeta de crédito, es propicio para que se den prácticas excluyentes entre medios de pagos. Por lo tanto, en nuestra opinión, en caso de que se enajenaran las dos cadenas de supermercados, igualmente habría que tomar medidas de resguardo en relación al mercado de las tarjetas, para evitar que se discrimine a otro medio de pago y para fomentar la transparencia al consumidor, para que sepa cuánto está pagando con ese crédito”.
Si se consideran las colocaciones brutas en créditos de consumo que mantienen las compañías, entre Banco Falabella, CMR y la tarjeta Presto tienen una participación en el mercado del crédito que bordea el 13 por ciento del total. En cuanto a intereses, los consumidores están pagando una tasa máxima anual de 40,8 por ciento en el caso de Falabella, y de 48,9 por ciento con Presto: la más alta
AFP
También tiene una alta concentración el mercado de los fondos de pensiones. Sólo Provida (del BBVA) tiene el 41,7 por ciento de los afiliados a AFP, y las dos mayores, Provida y Habitat, controlan el 66 por ciento. La fusión entre las AFP Santa María (de ING) y Bansander generará una institución con aproximadamente el 24 por ciento de los afiliados. Pese a este nuevo avance en la concentración de este sector, las autoridades de la libre competencia no han impugnado la operación, aun cuando tampoco la han elogiado. La explicación es que las condiciones
Si es así con las AFP, algo similar sucede con las isapres. Tres de ellas, Banmédica, Consalud e ING Salud, controlan casi el 70 por ciento
Pero el proceso concentrador avanza con fuerza. A partir del año entrante comenzará a operar en el sector financiero una nueva fusión con la operación del nuevo Banco de Chile; pasará a controlar el 20 por ciento del mercado de las colocaciones, sólo superado levemente por el banco Santander, que tiene el 21,8 por ciento y ostenta el primer lugar. Tras la fusión, estos dos bancos concentrarán el 41,8 por ciento



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Atte
Raul Alvareaz
Pte de UNFACHaa