Mauricio Muñoz Díaz
Los Mapuche desde que fueron colonizados han sido ignorados. A pesar de aparecer en campañas de publicidad, de que el gobierno crea programas asistencialistas, de ser las figuras estelares de postales, fotografías, almanaques y calendarios que se venden en ferias artesanales, museos, etc., los Mapuche son los grandes desconocidos de esta tierra.
Desde la época de la conquista, los Mapuche sufrieron un cambio despiadado: de ser plenamente libres, fueron convertidos en esclavos. En la colonia, el indio fue el siervo, el borracho sucio, el salvaje sin alma, el mentiroso y el ladrón. Después, el objeto (no el sujeto) primordial de las encomiendas, y finalmente el trabajador de las haciendas. Estas ideas, difundidas por los españoles y luego por el chileno, contrastaban completamente con la realidad. La verdad es que los Mapuche eran los dueños de estas tierras; sus conocimientos rebasaban muchas áreas de la medicina, la ciencia y la espiritualidad.
Poco importó que algunos frailes, como Bartolomé de las Casas, se afanaran en demostrar que los “naturales de las Indias” eran personas humanas, con alma y virtudes; pero más allá de las ideas y de las evidencias, el afán de riqueza venció. Resultaba más sencillo y sin remordimientos despojar a alguien no humano, que a un semejante. Desde entonces, ser indio fue sinónimo de inferioridad; al mismo tiempo, ser blanco (mestizo o colono) se convirtió en símbolo de prestigio, alcurnia, superioridad y poder.
Esta concepción prevalece en nuestros días y se confirma al conversar con un cañetino promedio, algunos para sorpresa de muchos ni si quiera saben que en el campo predominan las comunidades Mapuche, y en vez de intentar conocer sobre el tema, prefieren tomar el camino más corto y fácil, y negar su existencia.
A los Mapuche se les ha privado de todo: de su territorio, de su herencia, de sus riquezas, de su futuro y peor aun, de la justicia, incluso hoy día se niega la existencia de Presos Políticos Mapuche y se les cataloga como terroristas. Durante años se les excluyo de la sociedad y hoy día se les intenta incluir groseramente a una sociedad que no les pertenece y que solo los desea únicamente como imagen publica mundial.
Es irónico y torpe pretender hoy “salvarle la vida a los Mapuche” mediante simples actos de caridad como lo es, por ejemplo, el Programa Orígenes, cuando los actos de la sociedad de todos los tiempos hablan de una vida llena de desigualdad, marginación, y falta de oportunidades.
Que deuda más grande tenemos para con la gente de la tierra, deuda que lejos de ser saldada se acrecienta cada vez más. Los acusamos de anarquistas, cuando ellos se rigen por la ley de la tierra, que está antes que la ley de nuestros textos, los acusamos de insurrectos, cuando fueron conducidos a la legitima insurrección para recuperar lo que les corresponde por herencia ancestral, ya lo decía el Socilogo Luis Llanquilef en un articulo publicado en un medio local, “todas las formas de lucha son validas cuando un pueblo esta oprimido y quiere alcanzar su libertad”. Les decimos ignorantes, siendo que en su gran sabiduría han logrado vivir en conexión con el medio, algo que nosotros, por más que buscamos; no alcanzamos. Les miramos inquisitivamente, como si fueran ajenos a la tierra que pisan.
Ahora cuando ya llevamos 515 años de la fecha oficial del “Descubrimiento de América”, la pregunta es: ¿Qué hacer para reparar el daño causado?.
Cualquiera que sea la respuesta, será necesario primero un cambio de mentalidad de muchos, partiendo por el Estado a través del su gobierno y por supuesto de los que vivimos en comunas con una alta población indígena. Probablemente 515 años de exclusión no se terminarán mediante tomas de tierras por un lado, ni caridades esporádicas por el otro. Si bien la recuperación de tierras usurpadas es un primer paso; es necesario algo mas, como el conocimiento, la aceptación y el orgullo de vivir en un Territorio 100% Mapuche.
me gustoi muchoe ste articulo
gracias vagos
Donde fue publicado originalmente este articulo?? quiero encontrar al autor
Muy bueno el artículo, la pura verdad no más. Coincido plenamente con él.
Concuerdo con lo escrito, lo que se busca es el reconocimiento, tal mal divulgado. Queremos dejar de ser museo, el indio, el resentido. A mí parecer necesitamos cambiar el "desreconocimiento histórico" basado primeramente por el despojo que hemos sufrido familias mapunches, despojo basado por farsas, mentiras, aprovechamiento, que dejó como consecuencia un desarme histórico, de costumbres, de tradiciones y lo peor de identidad para las generaciones futuras. ¡Que fuerte es la consecuencia a lo que fuimos sometidos!. Afortunadamente todavía existimos, y aún quedan los antiguos que nos llenan de sus historias, ahí está el legado, legado que es necesario difundir, educar, ya no podremos cambiar el pasado, pero sí educar el presente, eso tenemos ... el deber de rearmar todo esta falsa y poner en altura nuestra cultura, demostrar que nada tenemos de ignorantes, que nada tenemos de resentidos y que sí tenemos mucho de acierto. A cambiar la historia!!.
Marjorie Huaiqui.
Muy bien el articulo. Solo que lleno de tópicos.
Los problemas de los mapuches no vienen de la “conquista”, sino de la independencia.
En 1598 los mapuches causan a las tropas españolas la mayor derrota que hasta entonces habían conocido en el “Nuevo Mundo”, lo que da pie a que en 1641 España reconociera la independencia de la Nación Mapuche a partir del límite del rio Biobio. Situación que se mantiene hasta la independencia de las provincias americanas.
Matiz. España nunca tuvo colonias, sino provincias organizadas en virreinos. Con lo que todos los habitantes de esas tierras, eran españoles de Derecho. Y de echo siempre se habla de la emigración española a América, y no de la americana a España, y sería bueno darse una paseo por las provincias de Salamanca, Cáceres, Badajos, Huelva o Cádiz, para ver como los indígenas que conseguían una fortuna emigraban a España, y sea habían grandes palacios, o casas solariegas, con sus apellidos y nombres indios labrados en piedra que aun hoy perduran para ser vistos. Lo que pasa es que hay mucha leyenda negra, para ocultar los desmanes de ingleses, franceses u holandeses. Pues es notable la diferencia demográfica de indígenas existente entre EEUU-Canadá, donde se nos muestra con orgullo patrio el tiro al indio en los westerns, y la del resto de América. Incluyendo entre esos desmanes, que tratan de ser ocultado con la “leyenda negra” española, los de ingleses en Escocia, Gales e Irlanda, los de franceses contra calvinistas, italianos o belgas…
Pero a donde iba. La conquista de los mapuches comienza realmente tras las independencias americanas. En 1879, Argentina y Chile inician la Guerra del Desierto comandada por el general Julio Roca, la que se exterminó de forma sistemática de los mapuches, siendo los indios los pelos de barba mañanera y los ejércitos argentino y chileno la máquina de afeitar que va rasurando. Tras el exterminio en Argentina las tierras mapuches, antes territorios independientes de España, se vendían a 0,15 pesos la hectárea. Esto mismo se hizo también en el norte, en operaciones conjuntas entre Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay.
Incluso en 1924 el ejército argentino volvió a producir masacres entre los indígenas de sus territorios, ya con el empleo de aviación y artillería modernas, y sin distinguir en las edades de los pasados a bayoneta.
Pero bueno, siempre se les pueden echar las culpas y los reproches a los españoles… que harían lo suyo, pues el contextos histórico era el que era, pero no lo hicieron todo. En los últimos 150 años han muerto exterminados en América, más indígenas que en los 450 años anteriores de gobierno español.
http://www.lacoctelera.com/escipion/post/2007/08/02/argentina-ext...
Un saludo desde Murcia