Sería un innoble de mi parte, de no plasmar mis sentimientos en este intercambio cibernético con los lectores The Paskín, página virtual que es: picante, mala leche, insolente, indiscutible, plebeya, pero que tiene un profundo sentido y vocación social, como humanista. Es por esto, que de lo más profundo de mi alma, quiero hacer un relato subjetivo de mi pasantía en la tierra de O’Higgins, Manuel Rodríguez, Lautaro, Caupolicán y Allende. Cada vez que puedo y de acuerdo a la flexibilidad del bolsillo, regreso a Chile de mis sueños, esperanzado de conseguir al Chile que me vio crecer, al Chile humanista, al Chile solidario, al Chile buena gente, al Chile de las pichangas en la calle, al Chile de los malones que organizaban las cabras del liceo, al Chile de los intercambios de fútbol con los huasos de Curicó, Buin, Paine, Nancagua, que nos ponían los canastos de melones tunas antes del partido para que los tomáramos con vino…………….PERO TODO SE DERRUMBÓ. Antes de seguir con este relato debo aclarar a mis connacionales, que debido a un exilio forzado muchos nos radicamos en el exterior, quién suscribe estuvo dos años en la clandestinidad y la situación se transformó en la vida o la muerte, que gracias a la humanitaria participación de los curitas buenos a quién rindo tributo nos ayudaron, entre otros al Cardenal Raúl Silva Henríquez, y a La dictadura comandada por el demente, ratero, y genocida de Pinochet, transformó a la sociedad chilena, cambió la escala de valores existentes, y lo más cruel, dramático que los gobiernos CONCERTACIONISTAS, han hecho muy poco por cambiar y refundar al Chile que todos conocimos y queremos. No soy, y no quiero ser más papista que el papa, pero ver a unos cabros en la plaza, en la micro y en todas partes, fumando, bebiendo, con los pantalones a mitad de nalga, con el pelo a todo color a punto de tener relaciones sexuales, no es el Chile que yo conocí, es el Chile consumista, el Chile imitador del imperio, el Chile del capitalismo salvaje, es el Chile que le interesa a los expoliadores de siempre que todo siga igual. Los políticos, con muy escasas excepciones, aquellos que fueron elegidos por el pueblo, para que trabajaran con sentido e infinita vocación social y humanista, para que legislaran y crearan leyes en beneficios para todos los chilenos, todo mentira, legislan y crean leyes para la oligarquía y el capitalismo, como ejemplo podemos citar la ley laboral, la ley de educación, etc. Los funcionarios públicos que ostentan cargos de dirección, con contadas excepciones, que deben ser garantes del cuido del patrimonio público, transparentes con una vocación social y de patria infinita, hacen todo lo contrario, son verdaderos depredadores del erario público, inventores de negocios como la implementación del Transantiago sin una política planificada y programada coherente. Lo bueno, las empanadas, el pastel de choclo, los porotos granados, que hizo mi madre con ese amor y cariño de hogar solidario, humano, que son recuerdos tristes de un pasado alegre.
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