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La Coctelera

DOCUMENTOS DEL PASKIN

El Paskin, un diario delirante y de mala leche

5 Enero 2008

BALANCE (O LA POST-ADOLESCENCIA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES)


Para Lu, razón de mi vida.

Advertencia:


“Contamos historias y oímos historias porque vivimos adentro de historias.” John Barth

Quizás existe solo un gran oficio, el más antiguo del mundo, que no es para despecho de mucho la prostitución, sino el contar historias. El resto de los actos humanos quizás se derivan de este acto primigenio. Por eso es quizás necesario terminar el año narrando una breve historia.

Esto por que es bueno terminar un año narrando lo mas memorable de este, o por que en un ataque ritual narrar lo ocurrido sirve para transformarlo en historia y no en presente, en ficción y no en realidad, exorcizar el espectro, o quizás por que narrar es mi deseada profesión, y quizás lo único que me interesa es contar historias, por eso elegí la sociología, una ciencia bastarda y mestiza, hija no deseada de la modernidad, por que en ella se pueden contar historias maravillosas, historias que pueden cambiar otras historias, historias que pueden ser parteras de otras historias, y quizás por eso también la literatura me pareció un mundo deseable, por que es el mundo donde las historias se vuelven contadas y contables, donde el aire en movimiento de la voz, o la idea, se transforma en una cartografía singular, manchando el papel, mas allá de lo nocivo que puede ser para la salud... y para el bolsillo.

Y es que transformar un pensamiento o un recuerdo en relato es traer cosas de otro mundo a este, espectros y extraños fantasmas que rondan en los desvanes del lenguaje, donde todo aquello que puede ser narrado se narra, casi por acto reflejo cuando no por manía compulsiva y de lo que no se puede hablar con claridad, es decir de lo que no se puede contar.... es mejor callar.

Se, por experiencia, que lo mejor para contar una historia es partir de otra historia, por que las historias, al final de cuentas pertenecen todas a una gran Historias, Historias con H mayúscula, historia que nos encadena a todos, queramos o no, y que no podemos controlar, tan solo narrar. Por eso partiré, como un corredor griego en una carreras de postas, de otra historia y esta historia es de Javier Marias y dice mas o menos así: “Creo no haber confundido todavía nunca la ficción con al realidad, aunque si las he mezclado en mas de una ocasión como todo el mundo, no solo los novelistas, no solo los escritores sino cuantos han relatado algo desde que empezó nuestro conocido tiempo, y en ese tiempo conocido nadie ha hecho otra cosa que contar y contar, o preparar y meditar su cuento, o maquinarlo.”

Balance...

“Let's dance to Joy Division

and celebrate the irony

everything is going wrong

but we're so happy” The Wombats

Sin duda, sin ninguna duda, podría poner el mes de noviembre del 2007 como el mes mas importante de mi vida. Este mes me llevo a un estado extraño de ebullición cuyas consecuencias puedo sentir recién en este mes de diciembre, que me trae sumergido en un quietismo estremecedor; una especie de paz armada donde no se bien que es lo que pasara, y su síntoma mas claro es esa ansia atroz de que comience el año 2008 .

Como si el cambio de folio fuese una especie de cambio de piel (y si bien lo es para el almanaque, dudo que para mi.)

En unos pocos días me he mudado, me he quedado sin trabajo, gracias a lo cual en mi recién inaugurada casa no solo se nota un cierto halo de austeridad, sino que la lucha de clases (si, leyó bien, la lucha de clases) se ha instalado como tema obligatorio durante al menos tres semanas(lo cual me ha traído mas de un encontronazo con mi novia...), me he quedado sin trabajo y ademas sin el mejor trabajo que podía desear: vender libros, he alcanzado un periodo donde mi titulo de sociólogo entro en un atroz estado de latente (ese periodo donde no soy ni graduado ni estudiante, una especie de purgatorio... la sociología coronada, nada mas que un letrado diletante, estadios ambiguos para ciencias ambiguas...), he recibido mi primer reconocimiento como escritor (una humilde, pero no por ello menos emotiva mención honrosa en un concurso español, y dos cartas de sin duda desorientados lectores que han encontrado cosas que no recuerdo haber escrito, ni desee siquiera escribir, en algunos textos que escribí ), he dado, quizás, las dos o tres mejores clases de mi breve vida , me he sumergido en una búsqueda laboral que promete terminar con mi salud mental, y en la cual tiene que ver mucho mi “titulación latente”, y también en este movido mes ha acaecido el evento, sin duda, mas importante de mi vida: en medio de la vorágine de acontecimientos y contra toda muestra de cordura me decidí a vivir con Luciana, mi novia.

Hoy, en un día de calma, un día gris como un presentimiento, me dedico a escribir tras enviar un centenar de mails que cargaban mi curriculum vitae a lugares que sin duda no me van a llamar. Sentado frente a una pantalla en Buenos Aires, esta capital de un imperio que jamás existió, me saluda calurosa y estival la mañana mientras escribo este pequeño fragmento (“días de la escritura, solar del extranjero”), fragmento mínimo y sin importancia, fragmento mas decidido a terminar una etapa, a hacer un balance de fin de año, que a intentar abrir viejos novedosos horizontes de critica (vicio inhiesto del aspirante a intelectual, del aspirante a brujo, como el ratón Mickey en “Fantasía”... ) por que como todos sabemos, este juego de escribir y de opinar se juega con cartas marcadas, que todos conocemos, y que optamos hacernos los sorprendidos solo por placer, solo por mantener el rito.

Me fui a vivir con mi novia, Luciana, alquilamos un pequeño departamento monoambiente en el barrio de Caballito, el típico departamento de “recién casados”, y que gracias a la magia de la tarjeta de crédito de Luciana, el generoso aporte de su familia y los oportunos regalos de nuestros amigos pudimos dejar en un estado bastante envidiable. Este evento, mi opción por el concubinato, no dejo de sorprender a mi psicobolche familia progre de La Reina, que por supuesto duramente algunos días se trasformaron en militante de una derecha ultramontana encabezado por una de mis hermanas que se ha convertido en el ultimo bastión del fascismo desde que estudia agronomia y esta de novia con un oligarca..., y es que claro no solo su hijo mayor y único varón se pone a vivir con su novia, una hermosa camarera anarquista, ex estudiante de letras, fotógrafa y compradora compulsiva de ropa, que además es unos años mayor que el y que ellos no han tenido el placer de conocer, sumado al hecho de que su hijo vive a un par de miles de kilómetros de distancia, sumado a que su sueño de que el hijo prodigo regrese al nido se hace mas complejo, mas difícil, sumado a que el hijo, es decir yo, debido a su verborragia socialistoide no solo ha tenido algunos problemas en la universidad, sino también en sus trabajos, y gracias a esta misma verborragia y el trunco intento de un gesto hidalgo, uno de los pocos de su vida, termino sin trabajo...

Pero es que decidir vivir con una persona cuando se tienen veinticuatro años y tu deseo es ser escritor (y cuando ser escritor significa, para uno, vivir de, por y para la literatura.... es decir comer de la literatura, uno de los oficios mas diabólicos que el hombre ha conocido, no solo por lo que se puede llegar a escribir por un puñado de dolares, como se dice en los westerns, sino por que los miembros de este exclusivo club, como sus editoriales y editores y críticos suelen ser seres mas bien malignos... quizás seria bueno abrir los ojos y los oídos, por ejemplo, a lo que esta pasando actualmente en la SECH...) no es una decisión hormonal como podría ser a los dieciocho, cuando uno no tiene nada además de un ímpetu capas de conquistar el mundo, o una decisión de madures como podría ser a los treinta, cuando un “hijo de buena familia” ya ha sentado las bases económicas suficientes como para darse el lujo de enamorarse: enamorarse y comenzar a vivir con tu novia cuando tiene veinticuatro (es decir en ese periodo terrible que algunos especialistas de dudosa procedencia llaman la post-adolescencia, ese periodo que pasa entre los diecinueve y los veinticinco años) es, desde mi experiencia, casi un acto de sabotaje contra la modernidad.

Aun así, estos sutiles sabotajes se complica cuando uno se ha quedado sin trabajo... Me quede sin trabajo por intentar evitar el despido de una amiga. No solo fue una derrota flagrante a mis intento de convertirme en líder obrero (la cual se suma a una seguidilla de intentos truncados, donde al parecer el espíritu chocarrero de Lenin se apodera de mi cuerpo con el único fin de meterme en problemas), sino que además conseguí ganarme el odio de mis jefes, antiguos libreros “progresistas” devenidos en rancios aristócratas por que uno o dos escritores los conocen. La vieja librería de calle Callao, antes fortín de la inteligentzia que se oponía a la dictadura se encargo de eliminarme sutilmente cuando desordenaba el gallinero de los vendedores.

La noticia fue recibida bastante bien por mi novia que solo se enojo conmigo por una semana...

Pero se preguntaran ustedes por que usar este medio, este espacio, para hablar de estas trivialidades. Pues hay un motivo. Hace medio año empecé a publicar en estas paginas, y mis primera líneas aquí fueron dedicadas al frió y embalsamado cadáver de Lenin. Desde ese día y semana a semana intente entregar un articulo, practica que me ayudo mucho a “volver a la patria”, por decirlo de alguna forma, y darme cuenta que como dijo bien Lihn, nunca salí del horroroso Chile y que nada me desarraigo de ese bello espacio eriazo, remoto y presuntuoso.

Encontrar esta secreta trinchera donde pudo realizar ese ejercicio necesario de narrar, de contar por que creo que el mundo gira, cuando es evidente que la tierra esta quieta, y por sobre todo por que ser de izquierda, por que elegir la mano siniestra en lugar de la dadivosa diestra, por que plantearse cambiar la sociedad cuando el mundo entero se empeña en decirte que todo va bien, todo va bien, todo va bien...

Posiblemente el error de ser de izquierda es parte de esa soledad que solo conocen los que dedican sus días a maquinar las historias que mas tarde narraran, un pesado lastre que solo tiene sentido en tanto uno puede encontrar un lugar como este, donde los maquinadores se sientan tras el monitor para leer y escribir otras historias sin confundirlas nunca con la propia vida, aunque si mezcladola... y así la eterna carrera de lo que puede y lo que debe ser narrado nos envuelven, nos moviliza y nos salva: y es que puede estar cayendo el cielo a pedazos pero podemos escribir, podemos contar, podemos estar en cualquier situación, pobres, lejos, solos y sin trabajo, pero si escribimos, trasladando al plano de la narración la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia, rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario, los dandys siempre seremos nosotros, los que vivimos por encima de las posibilidades, y de las probabilidades, somos nosotros, y es así que hago este balance del mes mas intenso de mi vida, y lo comparto con ustedes, como cada semana intente compartir un pequeño acto de resistencia, una pequeña subversión.

Por que ¿que es la vida si no contar historias?

Muchas Gracias The Paskin, que sea un año nuevo prospero y bello.

Atte.

Juan Carlos Moraga Fadel

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El Paskin es una publicación que se renueva semanalmente para realizar un análisis de la realidad política social de Rancagua y de la VI Región. Nos encanta reírnos del prójimo, ventilar sus pecadillos, denunciar sus corruptelas y vicios tanto públicos como privados. Nuestros villanos invitados son de preferencia las autoridades y los parlamentarios. Nos encanta "mearles el asado" y como nadie nos financia no tenemos ni señores ni precio. Nos pueden contactar en el siguiente correo: CONTACTO Deseamos dejar constancia que The Paskin no se hace responsable de las opiniones vertidas por nuestros lectores en la sección comentarios. Ellas, son de absoluta responsabilidad de quienes las escriben. De la misma manera, queremos dejar constancia que todos nuestros artículos no tienen ánimo de injuriar a los actores políticos y sociales que son blanco de nuestra crítica. Ella, la crítica, es entendida como el derecho que tenemos los ciudadanos de manifestarnos respecto del comportamiento político de esas personas y la evaluación que de ella hacemos. Por cierto, que nuestro lenguaje lo pueden calificar como burdo, pícaro, inculto, festivo pero en ningún caso tiene la intención de menoscabar la honra de las personas a las cuales hacemos alusión. EDITOR DE LA SECCIÓN DOCUMENTOS ES: ÓSCAR CASTRO MADRID

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