Arturo Alejandro Muñoz

Más allá de la farándula televisiva y de la verborrea cotidiana de nuestros parlamentaria se esconde la antipatriótica gestión de los gobiernos (1973-2007) que han entregado gratuitamente nuestros recursos naturales a capitales extranjeros

EL SOCIÓLOGO e historiador Felipe Portales –autor de una interesantísima “Historia de Chile” basada en aspectos políticos y económicos- ha publicado un artículo que resulta necesario de ser leído, reflexionado y tomado en serio por nuestra meliflua clase política. En él se apunta a una posible disolución o desaparición del actual Partido Demócrata Cristiano, el que seguiría las aguas de sus congéneres de Venezuela, Ecuador, Guatemala, Italia y El Salvador.

Escribe Felipe Portales: "Condenamos el régimen capitalista como factor de producción que mantiene a las muchedumbres en la esclavitud moral y económica", afirmaba la Falange Nacional en sus Veinticuatro Puntos Fundamentales de 1935. A su vez, el PDC planteaba, en su Declaración de Principios de 1957, que "es antisocial y anticristiano un régimen que, en nombre del derecho natural de propiedad privada, excluya prácticamente del acceso a ella a una gran parte de los hombres, permitiendo a unos pocos representar, dirigir y dominar a los demás. Un sistema fundado en la concentración de los medios de producción, no es natural, sino abominable".

Y agrega el sociólogo e historiador. “Qué lejos está el actual PDC de aquel partido que efectuó la liberación del campesinado del sistema semifeudal del latifundio. ¡Algo que ni el Frente Popular se había atrevido a hacer en Chile! Qué lejos de aquel partido que hizo de la organización popular un eje central de su política. Qué lejos de aquel que comenzó el proceso de nacionalización del cobre”.

Detengámonos un momento en este último punto y hablemos del cobre chileno, de aquel mineral que fue finalmente nacionalizado el año 1971 con la anuencia y consenso de nuestro Congreso Nacional, y que ahora –luego de 30 años de administraciones entreguistas- pertenece en un 70% a corporaciones extranjeras que este año 2007 sacarán desde Chile la friolera de US$25.000 millones de dólares, los que muy bien podrían (y deberían) pertenecer al Estado a través de Codelco.

Recurramos para ello al preclaro y conocido investigador político y analista llamado Juan Pablo Moreno, un muy buen amigo y mejor defensor de los intereses de Chile y su pueblo, quien nos alimentan con sus interesantes análisis. Vamos a ellos.

Algunos ‘iluminados’ parlamentarios (de lado y lado) aducen que aquello que se nacionalizó el año 1973 fue únicamente lo que hoy es CODELCO, vale decir, sólo los minerales de Chuquicamata, El Salvador y El Teniente. Afirmados en este mañoso, falaz y demagogo concepto, nuestros gobiernos –desde 1973 a la fecha- han entregado todos los nuevos minerales a empresas extranjeras, lo cual dejó en manos del Estado un exiguo 35% del cobre nacional. Para colmo de males, esas empresas extranjeras no refinan el cobre en nuestro país y pagan un impuesto rayano en la ridiculez.

Un simple dato sirve para entender el saqueo a que ha sido sometido nuestro principal recurso desde el año 1973 a la fecha. Las empresas mineras privadas sacarán este año desde Chile la enorme suma de US$30.000 millones de dólares, lo cual representa más del 15% del PIB total del año 2007, cifra que por cierto el Estado de Chile regala casi gratuitamente a sus patrones transnacionales.

Para mayor claridad, basta mencionar como simple ejemplo la situación de una sola empresa cuprífera extranjera: Minera Escondida, perteneciente al grupo BHP Billiton, que el año pasado obtuvo una ganancia de dos mil millones de dólares, libres de impuestos.

En la reciente Teletón un ejecutivo del grupo BHP Billiton y de su proyecto minero “Escondida”, a nombre de los propietarios de esa corporación, donó $300 millones de pesos chilenos, lo que arrancó fácilmente lágrimas, aplausos y vítores en la concurrencia que asistía al estadio de Antofagasta.

Ahora bien, si el año pasado Minera Escondida ganó US$2.000 millones de dólares libres de impuestos en Chile, su mediática e interesada donación de $360 millones de pesos chilenos equivale al 0,03394 % de sus ganancias del año 2006. Y si lo medimos en tiempo, Minera Escondida y BHP Billiton donaron a la Teletón el equivalente a 2,97 horas de sus ganancias anuales (o si se prefiere, la donación significó el 12,4% de un sólo día de trabajo en esa empresa minera).

Barata publicidad, barata legitimidad y baratos aplausos de la mayoritaria masa manipulada que hoy constituye nuestra ciudadanía, pues esa misma masa aplaude a los que están saqueando -gracias a estos 34 años de gobiernos neoliberales, serviles y entreguistas- el principal recurso no renovable de Chile con tasas de ganancia del 60% o 70% anual y recuperación de inversiones en 1,5 años.

¿No sería mejor cobrar impuestos de país digno y civilizado a estas empresas saqueadoras en vez de tener que montar año a año turbios y cada vez más alienantes y vulgares circos para implorar - a cambio de buenas ganancias por aumento de ventas, publicidad abundante y, sobre todo, legitimación social de algunas empresas que manejan delincuencialmente el mercado- la caridad pública para costear una función estatal obligatoria que hace años se puede financiar sin recurrir a esos intermediarios y circos de cada vez más claro contenido político-económico y valórico?

El costo ya lo estamos pagando ahora al tener un país de US$4,000 dólares per cápita, que nos muestra la falseada CASEN 2006, para simular que las desigualdades no son tan grandes y que permiten a la Presidenta Bachelet y a sus asesores inventar cohesiones sociales de fantasía en servicios como salud, educación y vivienda, mientras el gobierno, sus publicistas, tecnócratas y toda la prensa del sistema ligada al gobierno y al empresariado publicitan el modelito estadístico de US$12.000 dólares o más

per cápita que aprovechan empresas como BHP Billiton.

A futuro, de seguir el anticonstitucional esquema de desnacionalización y saqueo de nuestro cobre inventado en dictadura -y vergonzosamente perfeccionado por estos cuatro gobiernos de la Concertación-, las terribles consecuencias las pagarán nuestros hijos y nietos, en la medida que no estén en el 2% de la población que se favorece con estas aberraciones.

Analizadas las circunstancias económicas en que se encuentra el cobre chileno, y habida consideración de que tanto el PDC como los socialistas fueron –en el pasado- quienes lucharon por regresarlo a manos del Estado de Chile, lo único que cabe hoy a esas mismas tiendas políticas es renacionalizarlo.

Pero, dadas las actuales circunstancias originadas por una severa crisis interna, el PDC se encuentra abocado a sobrevivir más que a legislar. Es que la factura de traiciones e inconsecuencias siempre llega a la mesa de los contertulios…tarde o temprano, pero llega. Y a la DC le llegó por fin.

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