Jorge Arrate
Una de las características de la transición política en Chile han sido los “consensos” políticos para posibilitar cambios legislativos. Ninguna reforma a
Al comienzo –en particular mientras la derecha contó con el total o la mayoría de los senadores designados– negociar pudo interpretarse como un gesto de cautela o una necesidad política. Con el tiempo, los consensos fueron haciéndose naturales. Se convirtieron en un método de gobierno, en el espacio privilegiado de una política en que la elite dirigente ha ido sustituyendo a las grandes mayorías.
Este tipo de consenso implica una expropiación de la posibilidad ciudadana de definir democráticamente los grandes temas nacionales.
La derecha desniveló la cancha a su favor para imponer una suerte de veto legislativo. En efecto, en virtud del binominal los votos de la coalición derechista, en las parlamentarias, valen en principio dos, los de
En diecisiete años
Entiendo que los gobiernos deben exhibir logros y no puras justificaciones de impotencia. Si la opción es no evidenciar el conflicto y, en cambio, negociar algunos mejoramientos, hay que armar un “consenso”. Lo que no pareciera necesario es celebrarlo como si fuera una victoria, cantar el himno nacional, tomarse de las manos y anunciarle al país una reforma educacional histórica cuando, más allá de sus posibles méritos, claramente no lo es.
Dice la enciclopedia: “El síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía.” Señalan los especialistas que una de las explicaciones de esta conducta es que los secuestrados piensan que no hay posibilidad alguna de escapar.
¿Es este el sentimiento que impera en
La democracia chilena está secuestrada por la derecha. Es posible luchar por liberarla. Para hacerlo el primer paso es estar dispuestos a unir fuerzas, a iniciar un nuevo ciclo y a realizar un giro político de verdad.



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