Por Juan Carlos Moraga

Todos nuestro sufrimientos y humillaciones provienen de que no nos decidimos, de una maldita vez por todas, a morirnos de hambreEmile Cioran

1. Ni Humanas, Ni Sociales, Ni Ciencias. Intelectual = Politico...

“Odiamos a los jefes de nuestra fábrica

Copiamos a los jefes de nuestra fábrica

Cenamos con los jefes de nuestra fábrica

Marchamos con los jefes de nuestra fábrica” Los Prisioneros

Paradojas, paradojas y más paradojas, intentar hacer un recorrido mas o menos coherente de la aventura sociológica latinoamericana en general, y chilena en particular, es sin duda chocarse de frente con la cruda certeza de que los intelectuales son políticos que prefieren no poner su figura en juego ante la voluntad popular, sino que prefieren el solitario mundo de las cátedras.

Este fenómeno, o mejor dicho, este estadio político, que podríamos llamar nuestra “larga transición” nos ha mostrado un sin numero de esas ironías y silencios por parte de nuestros intelectuales, y no solo los sociólogos, que se tiñeron de tolerancia o de renovación, derivas coronadas en aplausos: el Nissim Sharim tan comprometido con la lucha antidictatorial como con el endeudamiento (y el pobre Perico solo quería comprase un auto) o el siempre progresista y reflexivo Cristian Warnken (el Bernard Pivot criollo)contándonos los prodigios del neoliberalismo y la economía de mercado junto con Rodrigo Jordan (montañista católico, ex director de Canal 13 en su momento mas reaccionario y ex director de Supermercados Líder, conocido por sus salarios especialmente mínimos) en “La Aventura del Cambio”, del oficio sociológico llaman la atención Eugenio Tironi, J. J. Brunner y otros mucho cuadros de la concertación (y no tanto), intelectuales, es decir políticos, que realizaban, como explica Tomas Moulian, un viraje a un nuevo campo cultural “para entrar en el cual había que abandonar la mochila de las promesas de reestructuración social. La noción de profundización democrática se volatilizo antes que el muro de Berlín”[i].

Pero así es como se hace sociología en Chile.

Y como no, si en Latinoamérica el oficio de sociólogo, mas bien el de intelectual, es tan peligroso y mal remunerado… en países como Argentina los devenirse laborales de los cuentistas sociales son realmente sorprendentes: encuestadores, operadores de call center, libreros, docentes, camareros, recepcionistas, muchas de estas a la vez… (yo y mis compañeros de cursada podríamos escribir cientos de papers sobre eso), en un país sobrecargado de cuentistas sociales y donde el sentido común (ese legendario enemigo) ya esta cargado, de forma conciente e inconsciente, de una especie de teoría social inmanente.

Tan distinto de países como Chile donde el trabajo y el estudio son antónimos, los estudiantes de carreras humanistas siguen siendo pocos y las becas alcanzan para todos y no falta el trabajo en organismos públicos y especialmente privados, derroteros académicos complejos para esa pequeña elite intelectual que abrazo al ciencia faustica de la sociología, ese espíritu que todo lo niega… y no faltan los que abrazan derroteros académicos tan parecidos a los de EEUU (Austin University… tierra prometida de la inteligentzia chicano-latina): carrera realizada con notas medianamente sobresalientes, trabajando poco o nada, tesis en función del postgrado, paper sobre “La metástasis hermenéutica de la teoría queer en la narrativa de Fuguet: ¿Anomia o Rizoma?”, estudios culturales, post colonialismo, teoría de genero, mucho postmodernismo, alguna publicación, algunos congresos, cátedra en alguna universidad…

2. Tirez sur le Sociologie…

“Así, el desarrollo sostenible (esa estafa del BM y el FMI que borra toda diferencia con los desarrollistas alternativos), la alteridad étnica (último reducto de antropólogos sin empleo), de género (floreciente negocio ilustrado de ONG´s), cultural (nuevas áreas de sociólogos sin objeto), generacional (presión de las compañías para incorporar a jóvenes y ancianos en la esfera del consumo), productiva (única narrativa seria pagada por el mercado), sexual (ilusión de homosexuales y lesbianas de ser visibilizados), sensitaria (búsqueda de otros sentidos por fracasados y perdedores) y comunicacional (moda por figurar en la televisión) nos descubrirá como ingenieros, plomeros o carpinteros según las calidades, densidad y complejidad de la narración. Y así, también, cobraremos.” Freddy Quezada

La sociología como alternativa académico no esta agotado, todo lo contrario, cada vez es más posible estudiar sociología: una especie de auge ha hecho que en Chile son día a día mas las universidades que la ofrecen como opción por ser de las carreras “barata”, “de pizarrón y tiza” (en contraposición a las carreras “caras” como ingeniarías en ejecución y medicina) y en Buenos Aires es cada año mayor él numero de ingresantes a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, mas allá del siempre exiguo presupuesto. La sociología es una carrera divertida, original, que te hace parecer culto, profundo y critico, apta para jóvenes con inquietudes humanistas, chicos “idealistas” o “zurdos”, para los amantes de las marchas, del vino y los pitos en los campus universitarios, la trova, la buena onda, el sentido común de izquierda y la “tolerancia”; pero al mismo tiempo bien vista en las clases medias, especialmente por los padres, que temen que sus hijos ingresen a carreras “bohemias” como filosofía o letras y, a diferencia de estas, con un futuro profesional mas alentador que la mera practica docente, siempre insutentable.

La sociología como herramienta discursivo-burocrático-política no solo no esta agotada, sino que se hace día a día más común, necesaria y lucrativa. Desde la institucionalización de la disciplina en la región desde fines de la Segunda Guerra y la valorización del papel del cientista social en los diagnósticos que posibilitaran la elaboración de políticas (sobre todo a través de organismos como la Cepal), pasando por la importancia radical que alcanzo la sociología en Chile durante los 60’s y el gobierno de la UP (¿alguien se ha puesto a contar cuantos de esos viejos cuadros, la vanguardia del pueblo organizado, y que ahora son parte del gobierno, no fueron sociólogos o aspirantes a sociólogos ? la relación entre sociología y poder en chile es especialmente estremecedora… pensemos, por ejemplo, en figuras como Eugenio Tironi o José Joaquín Brunner) (es mas: la mayor producción teórica, y practica, de la escuela de sociología de la PUC fue el MAPU y sus devenirse políticos… un partido de sociólogos); hasta la sociología de los ’80, preocupada por el retorno de la democracia, transición post-autoritaria y el restablecimiento del orden republicano (pensemos, por ejemplo, en figuras como Eugenio Tironi o Manuel Antonio Garreton), y la sociología de los ’90, marcada por la ambigüedad y el pragmatismo posmoderno, por el neoliberalismo y el influjo tecnocrático, tomando un cariz massmediatico con “lideres de opinión” (pensemos en figuras como Eugenio Tironi o Fernando Villegas (sic)).

La sociología, y el grueso de las ciencias sociales, como arma de dominio (o como aparato ideológico del imperialismo, parafraseando mal a Althusser) no esta agotada y para muestra un botón: “Bajo el título Army Enlists Anthropology in War Zones, el New York Times acaba de publicar el 5 de octubre una nota del periodista David Rodhe. El artículo hace referencia a la contratación por parte del Ejército de los Estados Unidos de contingentes de cuentistas sociales para apoyar las acciones de combate en Afganistán y en Irak. El comandante de la 82 División de las Fuerzas Aéreas plantea a modo de justificación del emprendimiento que las operaciones de combate se han reducido en un 60% desde que los “científicos” arribaron a Afganistán. Tal es el propagandizado éxito de esta intervención que el mes pasado obtuvo de parte del gobierno de EEUU una expansión del Programa en la suma de $40.000.000 de dólares para asignar equipos de antropólogos a cada una de las 26 Brigadas de combate estadounidenses en Irak y Afganistán” [ii]. Pero más valdría analizar que es lo que los comandantes norteamericanos evalúan como “una exitosa intervención”: “dicen que el éxito radica en la eficiencia para mediar en los “conflictos tribales” por los territorios... ¿Cómo se explica que un ejército de ocupación plantee que el éxito de su intervención sea una supuesta resolución de conflictos interétnicos de los pueblos ocupados? El criterio que parece imperar es aquel que sostiene a la propia ocupación militar, que nadie ha solicitado, como aquella necesaria para superar los conflictos territoriales interétnicos. Una retórica justificadora de la guerra unilateral aunque atribuida a problemas del “otro”.”

La sociología como ciencia no esta agotada, ni en su decadencia, tampoco en su auge: la sociología como ciencia nunca existió. Nacida hija del iluminismo, ungida de la convicción de pretender aplicar el método científico a su campo concreto de estudio: la sociedad… esta voluntad de crear una "física social", es decir un conocimiento indiscutible de la sociedad de la misma forma que las ciencias naturales (paradoja e ironía al recordar el sueño de Newton de una “filosofía natural”), solo logro transformarse en una “Ingeniería comercial con mención en sociedad”, y para eso solo hace falta mirar la curricular de la mayoría de las universidades que imparten la carrera en Chile.

Nacida como “ciencia” por el influjo del positivismo del siglo XIX, llego a tener un nombre solo con la aparición, y ambición, de Comte, que la titulo como “Reina de todas las ciencias”, en su “Curso de Filosofía Positiva”, para desembocar en su posterior delirio religioso transformando a la pobre sociología en doctrina de la fe ciega en el positivismo conservador. Y desde ese punto en adelante, y para atrás, los nombres que nutren el caudal de la sociología son muchos y diversos, unidos a proyectos republicanos (Durkheim y Tocqueville), a proyectos mesiánicos (Weber), a proyectos existencialistas (Simmel), a proyectos revolucionarios (toda la (s) escuela (s) marxista (s)), la sociología así nace, pero nunca existió.

El problema no nace por la multitud y diversidad de estudios y corrientes, escuelas y doctrinas que conviven y se pelean en productiva y original polifonía (quizás la mayor belleza de la sociología), ni por su relación directa con la política y mas concretamente con la ideología, ni tampoco por esa siempre amenazante debilidad metodologica. El problema de la sociología es que es un proyecto tan alocado, etnocéntrico y peligroso como una “ciencia aria” nazi o una “ciencia proletaria” stalinista, un edificio teórico elevado sobre ideales políticos e ideológicos (sociología, ciencia de burgueses asustados) que bajo un discurso metodológico intenta mantenerse oculta, bajo esa apelación positivista monolítica y legitimadora, y pretende llamarse a si misma ciencia cuando no fue mas que instrumento o propaganda en el peor de los casos, filosofía o ensayo en el mejor de los caos.




[i] Tomas Moulian, “Chile: Anatomía de un Mito.”

[ii] Texto extraído de “antropología mercenaria” magnifico artículo del Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Doctor Hector Hugo Trinchero, publicado en “Revista Ñ”. nº 212.