Cada vez que vemos un delito en nuestra pantalla de televisión o, peor aún, lo sufrimos nosotros o nuestros seres queridos, la reacción inmediata es
En estudios internacionales
Como se ve, Chile es parte de un fenómeno mundial en que la seguridad ciudadana pasa a ser un tema central de la agenda pública. Por lo mismo, debemos tener a la vista la experiencia de otros países en estas materias. Ella nos enseña que la delincuencia sólo se puede combatir con una firme decisión social que ataque tanto sus efectos como sus causas. En caso contrario, todas nuestras medidas punitivas serán, a corto plazo, tan ineficaces como injustas, pues muchas veces terminaremos sancionando al joven al cual no le dimos ninguna oportunidad de acceder a una vida digna.
Por cierto frente a amenazas
Digamos pues que combatir a la delincuencia no puede ni debe agotarse en la represión de los delincuentes. Una política tan eficaz
Sabemos que entre más desocupación juvenil, más altos son las tasas de delincuencia. Y es obvio que se acumula rabia, resentimiento y frustración. Y sabemos que esos jóvenes se juntan en sus casas o en las esquinas de las calles pues no tienen espacios públicos adecuados para su encuentro. Son estigmatizados y sienten que no tienen oportunidades para salir adelante.
Los norteamericanos han demostrado hasta la saciedad que existe también una correlación fuerte entre destrucción del vínculo familiar y delincuencia. Los jóvenes que llegan a los centros de detención provienen en un 70% de hogares sin padre. Cuando el niño de edad temprana no ve valores ni ejemplos de conductas acordes con la moralidad y la sociabilidad, en momentos difíciles de su vida no tendrá pautas claras a las que atenerse. Estudios latinoamericanos realizados van en esta misma dirección.
Finalmente otra correlación positiva es entre nivel educacional y delincuencia. Con excepciones importantes, la tendencia es que si aumenta el nivel educacional la criminalidad baja. La deserción, la repetición y el terminar estudios básicos y medios sin encontrar trabajo aumentan obviamente el tiempo perdido, la frustración y
Por eso la vía exclusiva o preferente de la penalización y encarcelación es injusta pues se tiende a “criminalizar la pobreza”. El encarcelamiento afecta sobre todo a jóvenes, varones, pobres, extranjeros e indígenas. Y los que salen de la cárcel vuelven a reincidir en un porcentaje abrumador. Como lo ha sostenido Joseph Stiglitz es mucho más barato y eficaz invertir en becas de estudio que en cárceles para los jóvenes.
Los jóvenes muertos en Puerto Montt estaban bajo la custodia del Estado de Chile, ante el fracaso de sus familias y comunidades de acogerlos. Las eventuales responsabilidades penales, administrativas y civiles se están investigando a través de un Fiscal del Ministerio Público y un sumario interno. Esperamos que a la brevedad den a conocer sus conclusiones.
Sería bueno que nos preguntásemos si esos jóvenes contaban con un padre, y no solo con una madre o una abuela. Qué hacemos para combatir el machismos chileno que tantos niños deja sin padres.
Deberíamos preguntarnos qué escolaridad alcanzaron esos jóvenes. Y nos debiéramos preguntar que tanto más deberíamos hacer para combatir la deserción escolar en los sectores populares.
Deberíamos preguntarnos si alguna vez los jóvenes tuvieron posibilidad de acceso a un trabajo legal y formal. Y si no fue así, que hacen los empresarios para contratar a jóvenes de bajos recursos y qué incentivos puede ofrecer el Estado para ello.
[1] Destaquemos que no todos los países tienen iguales niveles de delincuencia. Y no todos la combaten del mismo modo.
La televisón que es el medio de masas que la lleva, en la estupidización de esas masas, ya sea que nos entreguen programas de tán alto contenido como: las comedias ahistóricas; farándula con harta teta, honda kike Morandé; programas que llevan al populacho a contar sus pellejerías en cámara, para por un rato hacerse visibles y famosos a costa de su intimidad; el área deportiva, entiéndase futbol ( y alguito más ) para destacar las victorias ( ¿ cuales ? ), que vienen tán bien en boca del imperecedero Carcuro.
Hace rato ya se coló por los interticios neuronales del populo, al punto de encontrarse en estado de paranoia, por tanto delincuente suelto, ¡ ay ! Dios nos libre de estos cacos. Sin duda se crea realidad tanto machacarle, si no pasa día que nos bombardean con esta triquiñuela, y para políticos como Espina, es como un extasis poder combatir con la espada de la justicia más severa a las hordas de críminales, que pululan a sus anchas.
Pero si nos damos cuenta y no hacen falta tantas conexiones neuronales para darse cuenta, a menos que nos hagamos los huevones que harto nos gusta ( para que estamos con huevadas ), por un lado no es cierto que haya tanta delincuencia desatada. Pero lo que si vemos con claridad, es que como son los los señores de la derecha, los que hinchan las bolas con este temita, muy inteligentemente atacan el efecto pero no van a la raiz del problema. Ellos saben, no pueden sustraerse a la conciencia ( estos huevones capaz que digan que les robarón la conciencia ) de que son responsables de los distintos males que nos aquejan en la hora actual. La agresividad con la que vivimos no es fruto del azar.