POR ENZO BORRONI RICARDI

La historia y los adelantos de la ciencia nos han ido demostrando que todo evoluciona de lo magnánimo a lo exiguo. Los colosales imperios terminaron siendo pequeños países, las grandes ciudades que algunas vez marcaron el destino del intelecto, hoy solo son ruinas y ellas las principales atracciones turísticas de esa zona, los computadores en una época necesitaban de una habitación completa, hoy se puede navegar por celular y así podríamos seguir enumerando cosas hasta aburrirnos.

En el caso del ser humano en una economía neoliberal, también pasa de lo magno a lo nimio. Actualmente somos números, cifras, porcentajes, votos, pero en mayor importancia Tarjetas de Crédito. En este tema me quiero detener.

Pienso en las políticas del Gobierno y la de los empresarios. Ejemplo: Un obrero de la construcción hace algunas décadas atrás podía vivir sin créditos, en estos tiempos esto es una utopía.

Cómo se explica esta situación si se supone que el país ha tenido un crecimiento sostenido en las últimas décadas? Fácil, dicen los economistas.

Primero la calidad de vida se ha elevado, la educación está llegando a todos los segmentos, la salud igual y tenemos artefactos que hace 20 años no existían, microondas, 2 a 3 televisores por hogar, Internet, cable, teléfono celular, dvd’s, hervidores eléctricos, computadores, y otros aparatos que han llegado a facilitar la vida pero también a encarecerla. Con eso piensan.-los economistas- que ya realizaron el súper diagnóstico y por consiguiente llegarán a la solución del problema.

Si bien eso no tiene nada de malo y son derechos, necesidades y artefactos que ayudan en el quehacer diario, esto es sinónimo a fin de mes de “los gastos suben” en boca de cualquier persona que mantiene un hogar.

El problema radica en que con el pasar del tiempo la tecnología no para de desarrollarse y todo instrumento llega a tu casa, pero así como se despliegan los avances y los bolsillos de quienes producen y franquician estos productos, no sucede lo mismo con los sueldos de los consumidores, como les gusta a ciertas pseudos humanos que llamen a las personas.

La operación matemática dicta: Producto + Precios Altos + Ansiedad + Frustración = Deuda.

Esta adición se logra por el proceso previamente expuesto, pero en algún momento ya no favoreció a nadie pues el empresario no podía vender, pues el sueldo del trabajador era muy bajo, es ahí cuando aparece nuestra nueva prolongación, análogo, equivalente o como quieran llamarle: La Tarjeta de Crédito. Con esta usted podrá llevar todo lo que hoy solo pueda mirar desde el otro lado de la vitrina. Esta poción mágica le ayudará a lograr todos sus sueños!!!

El negocio es simple, usted saca su tarjeta, compra y la empresa dueña del crédito se lo afila en múltiples cuotas con intereses que solo un avaro es capaz de cobrar, sino pregúntale a Presto o Hites.

Para lavar la imagen tienen el “Tres Cuotas Precio Contado” con eso la gente piensa en la oportunidad de volver a comprar como antes sin que los intereses se los coman, pero, ¿se han dado cuenta que las deudas siempre se pagan en los mismos locales? Bueno, eso se realiza con la intención emanada de estudios de mercados que indican que de cada tres personas que pone un pie en una multitienda un pajarón realiza una compra… es decir por cada Gil que utiliza el crédito Tres Meses Contado, serán tres oportunidades más que tendrá el dueño de la tarjeta de volver a enchufarle algo.

Bueno, estos ejemplos dados para ser una acción de parte del empresariado- apoyado ampliamente por esta “nueva derecha democrática y social” nótese “Democrática y Social” no es nada nuevo, pero si les dijera que los Gobiernos de la Concertación, esos mismos que llegaran al Poder hace 17 años con el compromiso de defender al pueblo, con personajes de rapiña como Ricardo Lagos, Eduardo Frei, Alejandro Foxley, Eduardo Aninat, o el súper espadachín del gobierno de Bachelet y Cardenal Richelieu de la Concertación, Andrés Velasco –solo por nombrar algunos- están haciendo lo mismo con el Estado, me creerían?

Se los puedo demostrar:

Carreteras Concesionadas:

Asfalto de lujo + Vías de país desarrollado + Optimización de tiempos = Gasto para el Pueblo.

Transantiago:

Manoseos + Crisis de Pánico + Tiempo perdido + Pérdida de $ para el Fisco = Gasto para el Pueblo.

Ferrocarriles del Estado:

Incomodidad + Destinos Falsos + Líneas Despedazadas = Gastos para el Pueblo.

Y más y más ….

Somos y digo somos porque el “Estado es el Pueblo” el único prestamista que no espera la devolución de lo prestado. Si no, pregúntenle a los bancos, en que quedó la Ley Subordinada? Cuántos pagaron, en cuantos años y los intereses qué?. Los Diarios La Tercera y el decano mayor de este país El Mercurio, cuanto pagaron por lo que les prestó el Banco Estado para que no quebraran a finales de los 80 principios de los 90?

Hay una investigación muy buena de la revista “El Periodista” que habla precisamente que les fueron hechos los prestamos por el mismo banco que era su mayor acreedor en UF… -fuimos dueños de El Mercurio Hueón!!!- y los perlas pagaron en pesos y ni siquiera alcanzaron a pagar los intereses por movidas del señor Bardón que ahora se las da del gran economista diciendo que el país está bien porque la Concertación siguió a pie junto lo antes demarcado por los Chicago Boys… alguien le puede decir al señor Bardón que el país esta como el ajo?, mucha farándula y juntas con mitómanos que tienen tribuna señor Ladrón, perdón Bardón.

Somos mirado como una tarjeta de crédito, -Y no hay que esperar a que Piñera gane las elecciones, él nos mira así desde los años 80’ cuando introdujo este aparato del demonio- somos los que tienen que endeudarse para que el sistema funcione. Imagínense que hoy llegué a mi hogar y a mi hermano le mandaron por correo una tarjeta de Easy, del grupo Más, Cencosud, es decir del “chileno” Horst Paulmann, sin que la haya pedido, y con un cupo de 1 millón de pesos, si de hecho la tarjeta ni siquiera lleva el nombre, eso me habla de que nos ven como una tarjeta.

Plástico, eso somos para estos personajes. Parece que la Democracia no funciona o los “Demócratas” no son lo que esperábamos, siendo la única diferencia entre ellos –los que gobiernan- y nosotros –los que se endeudan- en que no somos Tarjetas Gold.