CHILE: LA RENOVADA RELACIÓN ENTRE EL GOBIERNO Y LOS "DUEÑOS" DE LA ECONOMÍA.
Las razones que llevaron al think tank derechista a abrir la puerta para que los gobiernos de “Cuando ella va al Congreso a explicar sus políticas económicas con Jorge Marshall y Andrés Velasco, ¡caramba!, esa es una señal muy confiable. Eso me dice que está comprometida con el modelo económico”. Esa frase, pronunciada a fines de agosto de 2005 por el consejero del Centro de Estudios Públicos (CEP), David Gallagher, fue el primer guiño del coqueteo entre esa institución académica liberal y Michelle Bachelet. Con esa declaración a “ Ese gesto hacia Bachelet fue potente. Cuando la derecha se empecinaba en una campaña del terror que auguraba un Gobierno izquierdista que llevaría al país al desastre económico, el centro académico que representa el pensamiento de las tres más grandes fortunas del país –Matte, Luksic y Angelini– le ponía un sello de confiabilidad a la candidata. El jueves pasado, Bachelet llegó al CEP junto a tres de sus ministros, concretando así su primera cita formal con quienes le abrieron la puerta para que siguiera la senda de entendimiento con los hombres que manejan el 80% de la economía chilena que ya había recorrido, sin traumas, Ricardo Lagos. La presencia de Velasco junto a Bachelet era un dato de peso para los investigadores del CEP. Liderados por su fundador, Eliodoro Matte; el director ejecutivo, Arturo Fontaine Talavera, y el jefe de estudios, Harald Beyer, el grupo considera al actual ministro de Hacienda como un par. Educados en el extranjero, con inclinaciones literarias y bien dispuestos para hablar de los grandes temas que afligen a la humanidad, ven a Velasco –economista, profesor vitalicio de Harvard, novelista ocasional y ajeno al área chica de los partidos– como un miembro de la elite criolla que “piensa a Chile”; no en vano, la firma de Velasco aparece en varias ocasiones en las publicaciones del CEP y fue, además, uno de los invitados estrella en más de alguna reunión del instituto con Lagos. Ya en abril de 2005, cuando Bachelet era precandidata, Velasco fue su mejor pasaporte para reunirse con Matte. En aquella oportunidad, la abanderada envió varias señales de tranquilidad al mundo empresarial, en especial que se preservaría el modelo económico desplegado por Lagos. La cita derivó en reuniones privadas posteriores con Fontaine Talavera y Gallagher. PATADAS BAJO Si durante el Gobierno militar los empresarios aceptaron la imposición del modelo neoliberal, aunque algunos cambios fueron traumáticos para sus negocios, a partir de 1990 se constituyeron en un poder político capaz de golpear la mesa. Tejieron una relación confrontacional con las nuevas autoridades, en estrecha alianza con la derecha política y con un poder militar liderado por un comandante en jefe inamovible y aún capaz de amenazar con “boinazos” la marcha de la transición. En esos primeros años de democracia, los empresarios siguieron siendo defensores acérrimos del legado del régimen y de Pinochet. El CEP, si bien se había dotado de un aura de imparcialidad gracias a la encuesta previa al plebiscito de 1988, que auguraba el triunfo del No y que fue un mazazo para el dictador, todavía dedicaba grandes esfuerzos financieros e intelectuales a rescatar su obra. En 1992 publicó “El ladrillo: Bases de la política económica del Gobierno militar chileno”, con prólogo del ex ministro de Hacienda Sergio de Castro. Le siguieron varios textos que ensalzaban las AFP e Isapres y el volumen “La transformación económica de Chile”, para culminar en 1997 con “Los mil días de Allende”. Mientras los gobiernos concertacionistas buscaban infructuosamente abrir un puente de confianza con el empresariado, los líderes de los grandes gremios mantenían una postura de franco antagonismo hacia EL POLOLEO CON LAGOS Poco antes de que Lagos llegara a A pesar de estas perlas disparadas en público, ya había comenzado en silencio el estratégico acercamiento entre el CEP y Lagos. El hombre que hizo de bisagra para abrir esta promisoria puerta de entendimiento fue Máximo Pacheco Matte. El entonces ejecutivo de la transnacional forestal Carter Holt Harvey y hombre de convicciones progresistas –hijo del ex ministro DC Máximo Pacheco Gómez– fue clave para concretar una cita entre Lagos y la cabeza del CEP, Eliodoro Matte, en 1997. “Recuerdo con claridad una comida, a mediados de 1997, en casa de Máximo Pacheco Matte. Estaba en esa oportunidad don Ricardo Lagos, entonces ministro de Estado y eventual candidato a La fuerza que empujó esta confluencia fue el convencimiento de los principales grupos económicos que sustentan al CEP de que, transcurridos ya casi dos gobiernos de Matte tenía en el CEP tres grandes activos que le permitirían aprovechar esta coyuntura de acercamiento: primero, una de las más confiables encuestas políticas del país (aunque la elección de los políticos con más futuro es siempre motivo de discordia, como ocurrió recién por la ausencia de los ministros Andrés Velasco y Paulina Veloso, y la de José Miguel Insulza; y aunque la derecha siempre se sienta perjudicada con los resultados, como varias veces ha reclamado Pablo Longueria); segundo, la revista de estudios más respetada de la derecha, y tercero, un staff de profesionales altamente calificados y alejados de la política partidaria. “Eliodoro encontró entonces la ‘piedra filosofal’: transformó el CEP en un espacio de diálogo no conflictivo ni ideológico (comparado, por ejemplo, con Libertad y Desarrollo, ligado a EL MODELO CEP-LAGOS Cuatro días antes de asumir Antes, el mismo Gallagher que “visó” en Tras aquella primera cita de marzo de 2000, elevada por la prensa a la calidad de “cumbre” crucial para el futuro del país, Lagos volvió casi una vez por año al CEP. Fruto de esos encuentros surgió el consenso para la agenda procrecimiento, acordada con el nuevo presidente de El equipo de Eyzaguirre mantuvo un permanente y reservado contacto con los investigadores del CEP y abrió nexos similares con otros centros opositores. “Cada vez que había un proyecto de ley, se lo presentábamos a estos centros. Ellos nos daban su opinión descarnada sobre lo que les parecía bien y lo que rechazaban. Esa suerte de ‘testeo’ no sólo nos permitía mejorar los proyectos, sino conocer cuáles iban a ser los conflictos al llevarlos al Congreso”, señala un ex asesor de Hacienda, quien afirma que esa relación permitía al CEP “saber para dónde iba la agenda del Gobierno, lo que desde el punto de vista empresarial es clave, porque te permite ir cubriendo riesgos”. Ya en 2003, el propio Matte reconoció a “ La relación entre Eyzaguirre y sus hombres con los investigadores del CEP se ha mantenido, con un cuidado bajo perfil, tras el cambio de Gobierno: “Conversan muy seguido. Se consultan por temas relacionados con políticas públicas, proyectos en discusión o investigaciones que hacen en ambos sectores”, confirma un cercano al ex titular de Hacienda. La cita de este jueves entre Bachelet y el CEP fue recibida con distintos matices por los diversos actores del mundo político y académico. La directora del centro de estudios Mori, Marta Lagos, opina que si bien el encuentro de Lagos con el CEP en 2000 fue un hito necesario para la transición, no se puede convertir en un rito permanente: “Los Presidentes no pueden estar dando examen ante el CEP cada vez que asumen. Es una señal de debilidad de la democracia. ¿De dónde surge la necesidad de esta reunión? De las dudas que tienen los empresarios sobre cómo se va a comportar Una visión más positiva expresa el director ejecutivo del think tank progresista ProyectAmérica, Ricardo Brodsky: “Los canales regulares funcionan: Brodsky apunta que ProyectAmérica aspira a generar diálogos similares: “Mucha gente que ha tenido una experiencia positiva en políticas públicas ahora se está liberando de las tareas de Gobierno, y queremos ser un punto de encuentro entre ellas y los mundos empresarial, académico y político. Un diálogo anual o bianual de ese tipo, con una agenda progresista, porque no hay que perder de vista que la agenda del CEP es liberal, sería muy positivo para las políticas públicas”. En el ambiente político se discutían los beneficios que reportó a Con todo, el empresariado destacó de la reunión el compromiso de Los Sí y los No del CEP El CEP nació en 1980 para estudiar y difundir “los valores, principios e instituciones que sirven de base a una sociedad libre”. Por eso, más allá de la buena disposición para conversar con el Gobierno, no se puede perder de vista que es una entidad que promueve las ideas de derecha. De hecho, profesa una “adhesión explícita a las libertades personales, el derecho de propiedad como resguardo de las mismas, y la democracia como forma pacífica y estable de gobierno”. Así, no extraña que entre los autores preferentes del instituto, sobre todo en sus primeros 10 años, se contaran Friedrich von Hayek, Michael Novak (filósofo conservador católico y autor de “Ocho argumentos sobre la moralidad del mercado”), Samuel Huntington, Peter Berger, Francis Fukuyama, Arnold Harberger y Milton Friedman. Aunque a ellos, con los años, la revista del CEP fue sumando a autores más progresistas, como Anthony Giddens, Jorge Castañeda, Antonio Cortés Terzi y Ricardo Ffrench-Davis, y luego, incluso, el propio Nicolás Eyzaguirre. Los gobiernos de Un ex asesor de Hacienda recuerda como un ejemplo clásico de las dos caras del CEP al abogado Lucas Sierra, quien hace poco publicó un informe que advierte defectos constitucionales en el proyecto de reforma a las subvenciones escolares. Sierra apunta contra las cuotas obligatorias de alumnos “vulnerables” en la educación subvencionada. Pero este mismo investigador sustentó al ministro Eyzaguirre a la hora de defender jurídicamente la aplicación de un royalty a la minería. En la discusión sobre el divorcio, en tanto, el CEP mostró su cara más conservadora y adoptó una posición totalmente contraria a la del Gobierno. De hecho, publicó estudios con títulos tan reveladores como “El no al divorcio es un sí al matrimonio y a la familia” y “El divorcio, una decisión errada”. Y en materia política, un reciente estudio de Andrés Tagle, ex vicepresidente de
Hugo Arias y Pedro Ramírez


