De septiembre nos quedóesta cicatriz: 11/9/1973. De septiembre nos quedó este saldo: muchos aún desaparecidos, otros olvidados (?), muchos lutos inconclusos, cientos de excluidos, millones con sueldos de hambre y unos guardianes del modelo que tienen a Chile endeudado a ritmo del "¡Llame ya!", los realitys, las telenovelas y la farándula.
Entonces, poseídos por clasismos delirantes, redireccionan en septiembre del 73 sus arsenales de conspiración y odios. Es que no podían permitirse prolongar por más tiempo sólo el sabotaje; mil días confabulando resultaron extenuantes. Había llegado la hora de “hacer patria, señores”. Y no podían permitirse disparos a la bandada. Por esta razón es que la mira es teledirigida esta vez hacia un solo blanco: el Presidente Allende. ¿La razón?: éste representaba la inminente y “terrorífica” amenaza de restituir la dignidad humillada de millones de desheredados y la consiguiente pérdida de la propiedad vitalicia de una teta insoltable y privativa de una casta de privilegiados “sin apellidos mapuches”.
Fueron mil días. Sí; mil días para un pueblo constructor de sueños; mil días de resistencia moral contra un boicot maquinado por la oligarquía interna y externa; mil días en que los olvidados de Chile, junto a su Presidente, y en ejercicio de un derecho radicalmente humano, se expresan como ciudadanía y opinión pública proclamando al mundo una plegaria insoportable para los polit(e)ólogos burgueses del Opus y la civitas dei: “¡Hágase por fin tu voluntad aquí en la tierra! ¡Tráenos tu reino de justicia e igualdad!” Tal “herejía”, no podía bajo ningún punto de vista permitirse en esta tierra “orgullosa” de su condición “humanista” y -sobre todo- “cristiana”. Tal “herejía”, anunciaba desde las derechas una reacción rabiosa y copiona de
Por ello, Augusto -el “ungido”- y sus legiones cayeron no se sabe desde qué cielo como ángeles de la injusticia para arrojar sus clasismos envenenados contra nuestro Presidente y nuestra bandera y para clavar sin misericordia sus sables traidores en la garganta de nuestros derechos fundamentales y de las instituciones de
Aunque como sacudiéndonos de un largo atontamiento y aunque nos incomode, hemos constatado que… si bien no se materializó el propósito de esos “santos-padres refundadores de la patria” de quedarse para siempre presencialmente, de manera física, al parecer lo han conseguido de un modo distinto: como una legión de guardianes invisibles del modelito darwiniano (re)fundado por ellos a la medida de un sanedrín de asegurados que nos predican “prudencia”… Y al parecer lo han conseguido, pues el régimen de vida y su modelo socio-económico continúa, como nunca antes, al servicio de unos chupeteadores históricos de una teta obesa y eterna, de la que por estos días, no sabemos por qué razón, se escuchan flatitos musicales que cantan algo así como un valiente (…) “no nos acordamos". Pero nosotros sí nos acordamos: nos quedó esta cicatriz: 11/9/1973 y el legado de Allende como conciencia para seguir luchando porque se abran las Grandes Alamedas para la clase trabajadora, para los postergados, para el pueblo.
TREINTA Y CUATRO AÑOS DESPUÉS
No haré comentario a tu artículo ,más compartiré este sentir treinta y cuatro años después
Han pasado treinta y cuatro años desde ese día fatal, 11 de Septiembre de 1973, nunca olvidaré los hechos acaecidos, mi mundo personal, profesional y universitario quedó trunco, se detuvo al igual que los minuteros de un reloj, tuve que comenzar de nuevo, pero conservé mi vida, esa que muchos de los que creyeron en la vía socialista perdieron.
Treinta y cuatro años y la herida no logro cerrar, aún quedan recuerdos, frustraciones de lo que pudo haber sido y no fue, aún persisten eso si los sueños de libertad, de igualdad de oportunidades especialmente para los más desposeídos, aún siento el cantar en las peñas folklóricas junto a letras de Victor Jara, Violeta Parra, los Quilapayún, Isabel Parra y tantos cantantes populares.
Todavía pasan ante mis ojos las multitudinarias marchas previas al triunfo de la Unidad Popular., tanto en las elecciones de Presidente como en las Parlamentarias. No logro olvidar las diferentes medidas inmediatas apenas se embistió al Presidente Allende, la esperanza que su triunfo significó para el campesino que hacía escasos años y gracias a la reforma Agraria recién había comenzado a mirar de frente a sus patrones .
Siento aún ese olor a pobreza y miseria de los campamentos Elmo Catalán en Forestal y Salvador Allende en Reñaca Alto donde junto a mis alumnos de la Escuela Normal de Viña del Mar realizábamos trabajos voluntarios. Allí conocí lo que era la sarna y la pediculosis, allí por primera vez interactué con mujeres jefas de hogar que soñaban con salir de la extrema pobreza gracias a las campañas de alfabetización y nivelación de adultos. La esperanza de que la educación les abriría un nuevo mundo en el cual sus necesidades básicas y las de sus hijos serían satisfechas les hacía seguir adelante. Allí fui testigo de las grandes diferencias entre las condiciones de los estudiantes de la clase deprivada y la de los niveles altos y de mayor poder adquisitivo en la sociedad chilena . Los hijos de ricos en los colleges con infraestructuras e implementaciones de primera calidad y la de los hijos de cesantes y de obreros en escuelas improvisadas incluso en buses que habían sido dados de baja..En esos campamentos mis alumnos vivieron las mejores clases de historia social y económica de América Latina y también en un Domingo de trabajos voluntarios en el Elmo Catalán comí los porotos más sabrosos de mi vida hechos por manos de mujeres de campamento.
Una generación de seres idealistas y que creían en la revolución a la chilena , sin armas, sin luchas entre hermanos fue destruída , muerta física y psicológicamente y la primera gran solución para muchos fue irse al exilio y para otros comenzar a vivir una noche que se extendió por años.La vida cambia al exterior, pero dentro de cada ser existe una memoria histórica que no se borra , ella aparece, puede que no tan nítida como en los primeros años, pero perdura. en el tiempo y este hecho tiene algo muy especial , dejó una espina que clava especialmente en los días previos al 11 .
Mi noche la viví en esta ciudad, Rancagua, lejos de mis raíces, pero junto a mis relatos y poesía que iba creando y guardando en rincones muy especiales ante el temor de ser allanada .Mi amor por este arte contribuyó a refugiarme en medio de una fantasía, pero también realidad , sin igual.
En este amanecer de 11 el pasado comienzo a recordar..................
te amo angie y gracias x vivir entre nosotros/as
11 de Septiembre de 1973, 35 años atrás, más de la mitad de mi vida y la herida sigue abierta, lo mismo aquellos círculos que nunca se cerraron.
Un 11 de Septiembre fue el final de un sueño de miles de idealistas que soñamos con una nación próspera donde los Derechos Humanos serían respetados.
El tiempo no ha borrado los hechos de aquel Martes día en que los establecimientos educacionales celebrarían el Día del Profesor, la mayor parte de los alumnos y profesores no pudieron llegar a sus colegios ni Universidades, carreteras , medios de comunicación fueron intervenidos en mi ciudad natal a horas de la madrugada.
Cómo olvidar aquella mañana y los hechos que fueron dando inicio a la noche más larga de la historia nacional: persecución, muerte, exilio, desapariciones, postracion educacional y cultural, cesantía, cierre de Universidades, Escuelas Normales, toques de queda, instalación de un sistema de espionaje .
Como olvidar aquellos años de sobrevivencia personal y profesional donde primaron las máscaras y las desconfianzas, aunque ha pasado el tiempo , las marcas en el alma aún persisten .
11 de Septiembre del 2008,. será un día como todos los anteriores , de recuerdos , recogimiento , dolor por ese ayer, pero también de esperanza en las nuevas generaciones.
Para Udes mi sentir en este RECORRIDO
RECORRIDO
Y comencé el recorrido,
en un submundo complejo,
la brújula perdí en la noche,
esa que se extendió cual hongo,
arrasó con mil seres,
secó los manantiales,
despojó del sentido,
cercó los caminos,
allanó sabios nidos,
hirió de muerte.
Y comencé el recorrido,
buscando nuevas fronteras,
tropezando,
levantando,
circulando.
compartiendo,
danzando un nuevo son,
saboreando tristezas,
potenciando con entereza
un jardín interior.
.Y me vestí con una mortaja,
propicia para la ocasión,
dejando a la moribunda,
en una fosa profunda,
decorando con pinceladas,
ese rostro calcinado,
enterrando lo saboreado,
en medio de un ajetreo
donde un solo parpadeo,
podría anticipar el final.
Y seguí el recorrido,
dejando una y mil huellas,
testigos son las estrellas,
despojos en los cajones,
los sueños en los rincones,
las manías, la desazón.