Conferencia Episcopal de Chile
23 Agosto 2007
1. En este Mes de
2. En el reciente conflicto en Codelco, fue posible alcanzar acuerdos mediante el contacto directo entre las partes involucradas, pese a la complejidad del tema y a los obstáculos existentes. Estos acuerdos se lograron gracias a la ayuda que prestó el Obispo de Rancagua, con su disponibilidad permanente para facilitar el diálogo.
3. Como consecuencia de ese hecho y de las demandas crecientes de organizaciones de trabajadores, diversos sectores del país han acogido positivamente el llamado que ha hecho el Presidente de
4. Interpelados por el Evangelio, por la doctrina social de
5. Creemos que las decisiones económicas y las políticas públicas deben estar siempre motivadas por el bien de las personas, considerando de un modo privilegiado a los más vulnerables, a los más pobres. No podemos resignarnos a aceptar la inequidad y la injusticia social como datos de la realidad. No podemos separar la ética de la vida ni de la economía.
6. Es por ello que consideramos imprescindible lograr acuerdos consensuados entre el gobierno y la oposición en favor de la equidad, de modo que las políticas públicas y los emprendimientos del sector privado promuevan la creación de empleo, especialmente en los sectores más necesitados, e impulsen la productividad. También es necesario llegar a un acuerdo nacional que dé a la educación de calidad la prioridad que se merece. Sin estas medidas en el orden laboral y educacional no lograremos reducir substancialmente las brechas de ingreso que existen en nuestra sociedad.
7. Agradecemos sinceramente a todas las personas e instituciones que han acogido nuestro llamado a promover la justicia y la equidad con buena disposición y búsqueda de propuestas. Ante la proximidad del Bicentenario, no quisiéramos que esta voluntad quedara archivada como una más entre las buenas intenciones. Por eso, sentimos nuestro deber, como Obispos de
8. Hacemos un llamado al diálogo nacional que incluya todas las miradas que busquen el progreso de nuestro país y de las familias más pobres, para acercar posiciones y lograr acuerdos entre los actores con mayor responsabilidad por el bien común, y de esta manera, puedan impulsar las medidas que conduzcan a una patria con mayor justicia social. De nuestra parte, siempre estaremos dispuestos a motivar dicho diálogo y a facilitarlo. Invitamos a comprometerse en él a los católicos y a las personas de buena voluntad que sirven en el mundo laboral, político, académico, científico y comunicacional.
9. Tal como expresábamos en nuestra declaración del 18 de julio pasado, necesitamos “escucharnos y abrirnos a buscar soluciones que integren los distintos puntos de vista, para resolver los dramáticos problemas de pobreza y trabajo precario”. Creemos en el diálogo y por eso hacemos este llamado. Nuestra Iglesia está dispuesta a colaborar en él, cumpliendo así el encargo que recibió de Jesucristo y por el cual nos juzgará un día. (cfr. Mt 25, 31ss).
10. “Sin justicia social no puede existir democracia integral”, nos decía san Alberto Hurtado, cuya fiesta recordamos este 18 de agosto, Día de
- Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente
- Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente
- Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago
- Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Concepción
-Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General



LA EQUIDAD.-
Lo manifestado por El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, es el fiel legado que les dejó el primer revolucionario y humanista del mundo como lo fue Jesucristo.
La rancia oligarquía criolla debe estar de muerte, seguro estoy que dirán que estos curas comunistoides están a favor de la plebe y el comunismo.
Es propicia la ocasión de recordar que en la dictadura del demente de Pinochet, los curitas liderados por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, se las jugaron con los perseguidos por la dictadura, con apoyo económico, nos ocultaban, nos alimentaban e incluso a muchos nos ayudaron a salir del país, para librarnos de las torturas y de la muerte.
Hoy día no tenemos una dictadura a fuego y plomo, pero si tenemos una democracia disfrazada, que es una dictadura de hambre, pobreza, donde la brecha cada día es mayor, los ricos mas ricos y los pobres mas pobres, y nuevamente han salido los curas buenos, los curas que predican el legado que les dejó Cristo humanista y revolucionario que se traduce en JUSTICIA SOCIAL, EQUIDAD, E IGUALDAD, A DEFENDER A UN PUEBLO INDEFENSO QUE NO TIENE QUIÉN LOS DEFIENDA., yá que la concertación con muy escazas excepciones son mas de lo mismo.